Bien celeste. El prestigioso evento hará foco en la cinematografía nacional

La película uruguaya "Paisito" se presentó ayer en Biarritz

De producción esencialmente española (con participación uruguaya y argentina) y directora española, «Paisito» fue filmada en Uruguay y en España, aunque su narración evoca la historia de nuestro país.

Con un tono sobrio y mesurado, que no cae nunca en la sensiblería, Ana Díez aborda un tema en el que el cine latinoamericano se ha interesado en los últimos tiempos: las heridas dejadas por las convulsiones políticas y la represión de los años 70 en los niños que vivieron esa época como testigos mudos y víctimas impotentes de lo que ocurría en el mundo de los adultos.

Con todas las diferencias de tratamiento y de estilo, tal era el tema ya de «Postales de Leningrado» de la venezolana María Rondón, ganadora del Abrazo de Biarritz en 2007, o de «Agnus dei» de la argentina Lucía Cedrón, Premio del Público del Festival de Toulouse en marzo pasado.

«Paisito» es una película bien dirigida, bien narrada y bien interpretada por un elenco (Nicolás Pauls, María Botto, Viviana Saccone y Mauricio Dayub) al que sólo puede hacerse el reproche de ciertas incongruencias en los personajes, debidas sin duda a la imposición de la nacionalidad de los actores por exigencias de la producción. Pese a ello, el resultado es conmovedor y el público de Biarritz la saludó con fuertes aplausos y con bravos.

El problema no radica ahí, sino en el hecho de su presentación como película uruguaya en un festival de cine latinoamericano.

El director uruguayo Guillermo Rocamora, cuyo cortometraje «Buen viaje» es presentado en competición en este festival, dio cuenta a la AFP de sus reticencias al respecto.

«Aunque gran parte de la historia transcurre en Uruguay, la verdad es que la sensación en el cine uruguayo es que es una película española, de producción española y de directora española. No es una película uruguaya», dijo. «Cuando se estaba rodando, para nosotros se trataba de la filmación de una película española en Uruguay, no de una película nuestra», insistió.

Rocamora estimó que había otras películas que podían haber sido seleccionadas, citando entre ellas a «Acné» de Fernando Veiroj, «una película representativa de nuestro cine, que toca temas interesantes y que es original», o «Joya» de Gabriel Bossio.

Por su parte, Jean Christophe Berjon, encargado de la selección de largometrajes del Festival, recalcó el interés de Biarritz por promover el cine uruguayo, lo que explica la retrospectiva organizada en la sección Panorama, que incluye nueve cintas, entre ellas «Los días de Ana» de Marcelo Bertalmío (2000), «En la puta vida» de Beatriz Flores Silva (2001), «25 watts» (2001) y «Whisky» de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella (2004) y «La perrera» de Manuel Nieto (2006).

Al preguntársele si en momentos en que se rinde homenaje al cine uruguayo, no había una película dirigida por un cineasta de ese país que hubiera podido ser seleccionada en competición, Berjon explicó que «en la selección figura también ‘Misángeles’ de Beatriz Flores Silva, presentada fuera de concurso, que viene en complemento de su obra más conocida, «En la puta vida», presente en el Panorama».

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