Rapidez y pluralidad. Pequeñas causas, grandes efectos

El beso en el asfalto, de Nélson Rodrigues, en el teatro del Anglo

Omar Varela en su mejor forma. Esta obra de Nélson Rodrigues (Recife, 1912 - Río de Janeiro, 1980), que el hoy director protagonizó antaño, demuestra, con esta precisa y eficaz puesta en escena, que resiste airosamente el paso del tiempo que medió desde su estreno en 1961.

Miércoles 01 de octubre de 2008 | 3:23
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En escena. La interpretación no tiene fallas.

Hay agudeza en la demostración de las consecuencias imprevisibles que puede traer un episodio mínimo; hay un sobrio alegato que aconseja desconfiar de lo que se dice, murmuración, comentarios, letra impresa, prejuicios; sin ruido ni pose, Rodrigues cuestiona la gestión de la policía y de la prensa; construye un drama sobre bases tan modestas, por inmediatas y cotidianas, que todo parece temblequear, pero que no ha de caerse hasta el sorprendente, pero nada ilógico, final.

El autor es tan competente en la descripción de la realidad, con diálogos que nunca suenan a falso, como en el vuelo de la imaginación; y hasta parece complacerse en su destreza como ilusionista, en su fantástica habilidad para llevarnos desde el asfalto, donde antes de comenzar la obra muere un joven, y donde no parece ocurrir nada, hasta una estratósfera irrespirable donde todo se ha transformado y rarificado, donde lo verdadero parece irreal y lo falso posible. Pero contamos dos méritos más: la rapidez y la pluralidad. Rodrigues no se demora en nada y las escenas se siguen con un brío y con un desarrollo vigilado de la trama que no admite distracción; y el dramaturgo no tiene dificultades para convocar a escena, en una obra que dura apenas una hora, a doce personajes, todos creíbles, todos ellos con patética y realista humanidad.

La interpretación no tiene fallas. Los actores muestran un estilo de actuación natural, sin facilidades ni coloquialismos, sin artificio o fabricación. Todos ellos, en un nivel de excelencia similar, parecen haber vivido, con auténtica convicción, cada un de sus personajes. Hay que destacar también la banda sonora (Omar Varela) donde la voz vibrante de Elza Soares a veces contrasta y otras veces subraya la acción, a la que siempre aparece firmemente integrada.

EL BESO EN EL ASFALTO, de Nelson Rodrigues, por la compañía teatral Italia Fausta, con Gonzalo dos Santos, Leonardo Franco, Carlos Sorrriba, Enrique Alvarez, Natalia Chiarelli, Alejandra Menéndez, Gustavo Casco, Soledad Barquinero, Julio de León, Ernesto Ruzich, Claudia Carvalho y Silvia Rivero. Vestuario de Nelson Mancebo, iluminación de Inés Iglesias y Gerardo Egea, banda sonora, espacio escénico, traducción y dirección general de Omar Varela.

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