Fin de fiesta: concluyó el gran festival teatral de Porto Alegre
Condiciones superlativas en todos los rubros. Kiel utiliza virtuosamente su grácil cuerpo, hace chistes, cuenta, desde lejos, la historia. Al cabo de media hora la repetida gracia tornose monería, siempre encantadora; de Shakespeare quedó un pretexto para un circo que se inclinaba más a golpe y porrazo que a sonrisa y reflexión. Los autores están a la altura de sus propósitos, la realización es admirable y menor.
«Guardavidas» muestra hasta qué punto el teleteatro destroza al teatro. Quienquiera vea o recuerde algún teleteatro argentino sabrá que, con tal de alcanzar el horario asignado, cualquier zoncera sirve. Hay gente que oyó hablar de improvisaciones; se concluyó, sin más, que alcanza con «tirar un estímulo» para que el arte cristalice, sin duda mediante magia. En «Guardavidas» los actores divagan, hablan de un accidente con la corriente eléctrica que pudo ser mortal, de cómo se pasea a un perro, de algunas anécdotas del padre de uno de ellos, de si una enferma come o no come. Casi al final, los dos personajes realizan un dúo de ladridos, demoledora demostración de que los actores, por sí solos, suelen no tener nada para decir y que el teatro lo hacen los dramaturgos. La posible obra se sacrifica en el altar de lo fácil, que se vende como espontáneo; a la idolatría de lo ligero, al pavor de que se nos considere serios, a que sobrevenga un «bajón»… El Sr. Tinelli dicta las normas; y no sólo en política.
«Angenor» (Oliveira) era el nombre para el Registro Civil del compositor brasileño que se hizo célebre con el apodo de «Cartola»; en la espléndida voz de Cida Moreira, que tiene además claras condiciones de entertainer y actriz, el músico y poeta revivió con la frescura de una música popular que no desmerece con el paso del tiempo.
Luego de este brillante introito musical, en un ceremonia que animó Luciano Alabarse, vinieron los premios «Braskem» dotados con 3.000 reales los premios individuales (mejor actor, mejor director) y con 20.000 reales al mejor espectáculo, que para el jurado fue «A comedia dos erros» de Shakespeare, por el grupo «Stravaganza», dirección de Adriane Mottola, en tanto el voto popular consagró a «Miséria, servidor de dois estancieiros» (un parónimo de la obra de Goldoni) de Hamilton Leite y Juliana Kersting.
Y así finalizó el grandioso festival de Porto Alegre, cuyo costo se estimó en unos 3.500.000 reales, que situó a la capital de Río Grande del Sur en el primer plano de los festivales de teatro del mundo, y que ninguno de los candidatos a prefecto de la ciudad en las próximas elecciones de octubre dejó de apoyar.
NOITE DE REIS: DEZ PERSONAGENS E UM CÃO (Portugal), de John Mowat y Leonor Keil a propósito de «Noche de reyes» de Shakespeare, interpretación de Leonor Kewil y dirección de John Mowat. En teatro Bruno Kiefer.
GUARDAVIDAS, de Román Podolsky, Nacho Vavassori y Elvira Massa, con Nacho Vavasori y Elvira Massa, banda sonora de Norberto Moreno, iluminación de Eli Sirlin, vestuario de Alejandra Polito, dirección de Román Podolsky. En teatro Alvaro Moreyra.
CIDA MOREIRA, ANGENOR, de y por Cida Moreira. Músicos: Camilo Carrara, Omar Campos, Keko Brandão, Loyola y Adriano Busko, iluminación de Antonio Carlos Brunet, dirección de Cida Moreira.
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