Las posibilidades de alguien robe un iPhone son increíblemente altas. Para eso existe el Private-I, previo pago de 1 euro. Pero sólo si son altas, o muy altas. La aplicación muestra un icono grande y negro con letras rojas que dicen Private. Se supone que el avispado ladrón pensará: “oh, la información sensible” y hará clic en él. Aparecerá entonces una pantalla falsa que pondrá “Accesing pictures”, mientras, dando un giro radical a los acontecimientos, aprovechará el GPS del iPhone para enviarte un email con las coordinadas exactas del teléfono. Raudo se sabe la posición geoterrestre y se recuperará el preciado bien.
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