Se acerca el estreno de lo último del director galo Claude Chabrol
Gabrielle Deneige (Ludivine Sagnier) vive en Lyon con su madre Marie (Marie Bunel), una librera que ha criado sola a su hija. Gabrielle, una joven encantadora y espiritual, es «la chica del pronóstico del tiempo» en una cadena de televisión.
En ocasión del lanzamiento promocional de un nuevo programa, Gabrielle conoce al escritor Charles Saint-Denis (François Berléand), que se ha instalado en la región desde hace ya algunos años.
Entrado en los cincuenta, brillante, adulador y mujeriego empedernido más allá de vivir un matrimonio aceptablemente feliz, Saint-Denis seduce a la joven apenas la conoce y enseguida se enamora de ella.
Por otra parte, Paul Gaudens (Benoît Magimel), un hombre más joven, rico, caprichoso, y con extraños exabruptos de carácter, también intentará conquistar el corazón de Gabrielle, lo cual enciende la llama de la rivalidad, los celos y la perversidad en una escalada pasional de imprevisibles consecuencias.
Con esta cinta Chabrol traza una mordaz mirada a la sociedad contemporánea, a sus juegos de poder y a sus relaciones emocionales, filtradas en la mayoría de los casos por el interés y el egoísmo, ya sea económico, amoroso, o de una índole más oscura.
El realizador se apoya en un guión sólido, que dosifica de forma modélica los detalles de la historia, escrito por él mismo con Cécile Maistre, basado ligeramente en un célebre crimen pasional ocurrido en Manhattan en 1906, el del arquitecto del Madison Square Garden, Stanford White, un mujeriego incorregible, asesinado en la cumbre de su prestigio por el marido de su amante ocasional, la actriz de variedades Evelyn Nesbitt.
«Una mujer partida en dos» está narrada con una casi imperceptible densidad psicológica, con la que Chabrol construye paulatinamente su ironía demoledora, disfrazada de diálogos banales, expresiones retóricas de amor y pasión, y situaciones aparentemente intrascendentes, amalgamadas en un laberinto de tensión y sordo conflicto por el pulso del cineasta.
En sus últimas películas, el veterano director francés recurre a su familia para cubrir importantes roles artísticos y técnicos. Su hijo Thomas Chabrol hace el papel del abogado Lorbach, la banda sonora es de su hijo Matthieu, en el guión tuvo como colaboradora a su hijastra Cécile Maistre, y su esposa Aurore realizó el guión.
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