Obra de Franklin Rodríguez en Espacio Teatro

La mirada de los otros

Esta historia de una prostituta (sobreactuada hasta la incomodidad del espectador por Lucía Sommer) que quiere aprender italiano, para ejercer su profesión en Italia, con el profesor Abelardo (Franklin Rodríguez), gay pero todavía con mujer e hija y que termina tratando de memorizar las frases más inmediatas de las negociaciones del sexo mercenario, está fabricada, a todas luces, para cubrir un claro de una menguante cartelera que, desde los comienzos de Espacio Teatro, ha sido muy pobre.

El autor (Franklin Rodríguez) no se da tiempo para pensar o reflexionar y así comienza la obra con el encantador y sobre todo original diálogo sobre si ensuciarse los zapatos con caca de perro trae o no suerte; agotado este preludio, no encuentra nada mejor que llevar la acción a empujones: la alumna prostituta, sin razón ni motivo, contesta el teléfono del profesor, sin que se lo pidan y en forma casi delirante, interfiere en la vida privada de Abelardo por puro capricho, va al baño para poder tirar de la cisterna (escena ineludible en el peor teatro uruguayo) para que una visita inesperada advierta que hay gente en la casa, besa al profesor porque sí, en presencia de la esposa, etcétera.

Hemos oído a un investigador del teatro decir que eran valiosas las primeras obras de Rodríguez, «Tuya Héctor» y «Veinte años después», misteriosamente aclamadas por nuestro mundo teatral, tan urgido de encontrar un genio por año; pero estas obras no eran ni distintas ni mejores que «Debajo de las polleras» o, ahora, «La mirada de los otros».

En cambio, la relativamente reciente «Los cuentos que nunca me contaron», que fue prácticamente ignorada, mostraba un Franklin Rodríguez que era un artista auténtico.

Ese artista existe; pero «Los cuentos que nunca me contaron» la escribió para sí, no para la boletería, que es, literalmente, «La mirada de los otros».

Ese desdichado «cómo te ven los demás» nos hace esclavos de nuestros pobres éxitos.

LA MIRADA DE LOS OTROS, de Franklin Rodríguez, con Franklin Rodríguez, Lucía Sommer, María Filippi y Ernesto Liotti. Escenografía y vestuario de Lucía Hill, iluminación de Juan Andrés Piazza, ambientación sonora de Carlos García, música de Nino Rotta, dirección de Alvaro Ahunchain. En Espacio Teatro, Mercedes y Andes.

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