LIBROS  Controversia. "La fascinación", una incisiva novela de Alvaro Ojeda

Crítica a la glorificación de la frivolidad y la decadencia

La sociedad de consumo, en tanto modelo de convivencia nacido del vientre del sistema de acumulación capitalista, suele fomentar la mediocridad y construir apócrifos pedestales,con el propósito de mantener el auge de su cultura hegemónica.

Escrito por: Hugo Acevedo |

Domingo 07 de septiembre de 2008 | 6:58
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En “La fascinación”, el narrador uruguayo Alvaro Ojeda elabora un relato osado, incisivo y hasta irónicamente irreverente, que desnuda el rostro más grotesco de una sociedad huérfana de referentes y paradigmas sociales y culturales.

Alvaro Ojeda, que nació en Montevideo en 1958, ha desplegado una profusa actividad como periodista y crítico literario, en medios locales.

En el género poético, el autor ha publicado siete libros, entre los cuales se destacan: “Los universos inútiles de Austen Henry Layard” (1996), “Luz de cualquiera de los doce meses” (2003), “Cul-de-sac” (2004) y “Toda sombra me es grata” (2006).

En narrativa, el Grupo Editorial Planeta publicó “El hijo de la pluma”, en 2004, obra que fue reseñada en esta sección de análisis literario.

“La fascinación” fue una de las diez novelas finalistas de la segunda edición del Premio Iberoamericano de Planeta – Casa de América de Narrativa, que fue ganado por el escritor chileno Jorge Edwards, por su novela autobiográfica “La casa de Dostoievsky”.

La lectura y análisis de este relato permite inferir que Alvaro Ojeda merecía una mejor suerte en el prestigioso certamen literario, al margen de su mera condición de autor nacional.

Aunque naturalmente la calidad artística es siempre una materia opinable y expuesta al disenso, “La fascinación” es una obra realmente revulsiva y de impecable resolución narrativa.

Pese su estructura novelesca, es clara la intención del autor de construir una suerte de ensayo sobre la sociedad uruguaya contemporánea, con un particular énfasis en la frivolidad y la dramática decadencia cultural que observamos cotidianamente.

Para construir su obra ­que es obviamente fruto de la reflexión­ el autor abreva naturalmente del conocimiento empírico y del fuerte impacto provocado por un consumismo desenfrenado, que suele transformar la burda basura en objeto de fascinación.

Partiendo de la hipótesis de que la ficción es a menudo una mera reproducción de la realidad, el escritor recrea arquetipos sociales explícitamente reconocibles.

El protagonista de esta historia es un exitoso comunicador, quien tiene a su cargo la conducción de un programa radial osado y transgresor, que se nutre cotidianamente de la estupidez ajena. Obviamente, como es previsible, con el tiempo también logra conquistar un espacio en la industria audiovisual.

Cada llamada telefónica atendida por este auténtico gurú mediático, motiva un desenfadado coloquio, que ingresa socarronamente en la intimidad de las eventuales víctimas.

El profesor Remiglio Gamarra, que no tiene nada de docente y menos aún de educado, es, como se define a sí mismo, una suerte de rey de la burla y la farsa.

Obviamente, se trata de un farsante profesional. Mientras finge solidarizarse con las desventuras de sus azorados oyentes, realmente se mofa de todos y factura miles de dólares que engrosan su cuenta bancaria.

Es una especie de estrella, venerada por una consecuente legión de imbéciles, que alimentan su ego y, con su incondicional adhesión, le erigen un inverosímil pedestal.

Narrando siempre en primera persona, Alvaro Ojeda va diseñando el perfil psicológico de este peculiar personaje, cuyo impactante suceso le permite residir en un lujoso apartamento de un barrio residencial y una vida disipada y consagrada al placer.

El protagonista, que es un inmoral empedernido, usa la cuota de poder que le otorga una sociedad aletargada por una rampante mediocridad, para manipular y someter, a su total antojo, a una joven productora y a otras mujeres de su entorno.

Sus prácticas privadas, todas rayanas en la perversión, exponen incluso a estas infortunadas féminas a situaciones de degradante humillación, que soportan estoicamente para sobrevivir.

No obstante, como es habitual en estos casos, el apócrifo profesor se suma frecuentemente a campañas televisivas solidarias, con el propósito de blanquear su fachada y conservar un alto nivel de credibilidad y popularidad ante sus clientes.

Detrás de esa permanente exposición mediática y del velado desprecio a la audiencia, se oculta la crueldad en estado puro, el individualismo exacerbado y la total vacuidad afectiva.

Aunque parezca el más feliz de los hombres por tener acceso a lo a la fama y el bienestar material que todos envidian, es realmente un producto escatológico y residual de un grotesco modelo social.

Sin embargo, la irrupción de una fascinante y enigmática mujer, que demuestra absoluta indiferencia hacia él, deviene en una suerte de claustrofóbica obsesión y hasta en infierno interior.

Despreciado y herido por alguien que desafía tan osadamente su autoestima y su bien ganada reputación de amante irresistible, se entrega cotidianamente a febriles sesiones de pueril onanismo.

Mediante un personaje parido por una sociedad devastada por la falta de cultura, Alvaro Ojeda construye un paisaje extremadamente desolador, que desnuda las más exacerbadas pasiones y miserias humanas.

La radicalidad de su plateo induce a reflexionar en torno a la bastardización de los medios masivos de comunicación, transformados, en la mayoría de los casos, en auténticas máquinas de facturar.

Aunque se afirme que toda comparación es odiosa, resulta inevitable identificar a las criaturas de ficción de este relato con conocidos personajes reales.

El narrador construye un desaforado tinglado humano, que transforma a sus personajes en actores de una a menudo desmelenada comedia humana.

Obviamente, la historia está ambientada en la Montevideo contemporánea, con su ritmo febril y ajetreado, su hastío y sus aún exasperantes asimetrías sociales.

La pintura de ambientes, que es siempre tan elocuente como minuciosa, coadyuva a situar al lector en un territorio urbano bien reconocible, que respira intenso realismo y cotidianidad.

Mixturando el lenguaje literario con lo meramente coloquial, Alvaro Ojeda desarrolla un ejercicio de escritura realmente incisivo y provocador, que incluso no soslaya, cuando es menester, algunas expresiones soeces.

Esa frontalidad, que puede resultar chocante a los lectores más susceptibles, responde naturalmente a la emergencia de dotar a la obra del mayor realismo posible.

El propio erotismo del protagonista ­cargado de violencia­ responde a la lógica de la dominación y al ejercicio del poder otorgado por un aún perdurable modelo machista.

De algún modo, esa expresión de solapada impunidad es el cabal testimonio de una cultura hegemónica que sigue considerando a la mujer como un mero objeto de deseo, pese a los cruciales avances logrados en materia de igualdad de género.

“La fascinación” es una obra de trazo osado y revulsivo, que apunta a denunciar la decadencia de una sociedad que ha quedado absolutamente huérfana de referentes.

Mediante una impecable resolución narrativa, Alvaro Ojeda construye un desencantado ensayo acerca de la posmodernidad, criticando ácidamente la apología de la mediocridad y el efecto habitualmente devastador de la radio y la televisión basura.

El autor demuele falsos paradigmas, reflexionando en torno al inquietante descaecimiento de la inteligencia y al auge del mercantilismo consumista que gobierna nuestra cotidianidad.

(Editorial Planeta)

 

PESADILLAS COTIDIANAS

La supervivencia es el más crucial desafío de la condición humana, en tanto supone un arduo ejercicio de adaptación a un medio habitualmente hostil y a las privaciones derivadas de agudos cuadros de desigualdad social.

Sin embargo, el peor estigma es la indiferencia ante paisajes de miseria inenarrable, que deben necesariamente inducirnos a un impostergable examen de conciencia.

En este caso, la ausencia de un insoslayable ejercicio autocrítico, comporta un serio riesgo de autocomplacencia y una exasperante vocación de resignación ante lo intolerable.

No es secreto que la sociedad está poblada de desgarrantes dramas, que son cotidi
anamente expuestos como una suerte de grotesco espectáculo a través de los medios audiovisuales.

En “El receptor, Virginia Arturo construye quince impactantes relatos, que abrevan abundantemente de su práctica profesional como jueza en el interior del país.

En este libro, que en muy buena medida es una suerte de catarsis emocional, la autora narra testimonios de vidas duras y complejas, que forman parte del paisaje de nuestro Uruguay contemporáneo.

Arturo confiesa que, durante años, escuchó y juzgó a muchas de las personas que comparecieron en su sede judicial, narrando episodios de hondo dramatismo.

Sin embargo, con el tiempo, esos personajes reales fueron decantando en su sensibilidad, hasta transformarse en protagonistas de estas historias.

Mediante un lenguaje frontal pero siempre respetuoso con el lector, la escritora asume la recreación de la peripecia vital de seres desposeídos, segregados, olvidados y golpeados por la vida, mujeres humilladas y niños terriblemente ultrajados.

La obra expone algunas de las situaciones más frecuentes de una sociedad fragmentada y omisa: la pobreza, la vejez, la soledad y el abandono, entre otros problemas.

Aunque naturalmente no se trata de una consumada escritora, Virginia Arturo compensa su falta de experiencia literaria con una alta dosis de sensibilidad y compromiso con los que más sufren.

“El receptor” es un libro duro y lacerante, que denuncia fuertes cuadros de marginación social, indiferencia colectiva y negligencia institucional.

(Editorial Botella al Mar)

 

HISTORIA DESCONOCIDA

En “La pradera perdida”, María Inés Moraes, docente y magíster en Historia Económica, elabora un revelador trabajo de divulgación, que nos ilustra en torno a la evolución del Uruguay agrario, entre 1760 y 1970. La propia autora señala la necesidad de “pensar las políticas para el desarrollo económico, no sólo desde los modelos teóricos que señalan la importancia del comercio internacional y de la acumulación del capital, sino también desde aquellos desarrollos recientes que enfatizan que la historia importa”. Este material de investigación descubre una realidad virtualmente desconocida, que refiere al Uruguay pre ­ moderno situado al norte del Río Negro.

La autora aborda todo lo atinente al país de tierra adentro, abordando particularmente la cuestión del estancamiento ganadero y la necesaria modernización del medio rural.

(Editorial Linardi y Risso)

 

UN AGUDO RETRATO DE MISERIAS HUMANAS

En una sociedad fuertemente fragmentada por la desigualdad y habitualmente aferrada a falsos paradigmas, los valores esenciales parecen naufragar dramáticamente.

La violencia, con su justificación en la conducta ajena o en la frustración propia, se ha erigido en patética válvula de escape de paranoias colectivas, recurrentemente alimentadas y amplificadas por la bastardización y manipulación de la verdad.

Ese estado de compulsiva ansiedad encuentra frecuentemente su territorio de expresión en la literatura, que suele tener la intrínseca cualidad de devolvernos las certezas en nosotros mismos.

En tal sentido, el género policial ha cumplido tradicionalmente un rol bastante aleccionante, al retratar un mundo en el cual, si bien campea la violencia, la delincuencia y el caos, al final casi siempre triunfan personajes de intachable catadura moral.

Sin embargo, esa vertiente creativa, nacida originalmente de las entrañas del folletín y hasta emparentada con la historieta, ha modificado radicalmente su estética.

En la literatura policial contemporánea, se han borrado virtualmente las fronteras que separan a lo moral de lo inmoral, en respuesta a una realidad caracterizada por la pérdida de referentes, la hipocresía social y el recurrente doble discurso.

Empero, el clásico género negro norteamericano, referencial para escritores, cineastas y creadores varios, sigue teniendo una crucial influencia, aunque maneje códigos en muchos casos perimidos y fuertemente erosionados por el tiempo.

Pese a su aún escasa producción, El escritor Henry Trujillo goza de un sólido prestigio y reconocimiento en el ámbito de la siempre prolífica literatura nacional.

En el decurso de su carrera, este inquieto y talentoso narrador ha publicado “Torquator”, “El vigilante”, “Ojos de caballo”, “Tres buitres” y un puñado de cuentos.

En “La persecución”, relato que data de 1999 y fue recientemente reeditado por Banda Oriental, Trujillo mixtura la estética clásica del género policial con variantes claramente rupturistas que trascienden a lo meramente convencional.

La escritura de Trujillo está caracterizada por un acento particularmente austero, tanto por su economía de palabras como por la descripción de los escenarios, en pos del desarrollo fluido de la historia y la contundencia narrativa.

Como bien apuntó el genial escritor compatriota Horacio Quiroga en su “Decálogo del perfecto cuentista”, hay una forma justa de decir algo, una manera inequívoca y única, que no admite adornos ni reemplazos.

Henry Trujillo interpreta cabalmente esta sabia reflexión, al hallar la palabra adecuada y el giro narrativo oportuno, lo cual le permite construir una sólida estructura literaria.

La protagonista de la novela es una díscola adolescente llegada del interior del país a Montevideo, forzada por circunstancias que no puede controlar, vacía de ilusiones y amargamente desencantada de la vida.

Su cotidianidad transcurre entre un trabajo que no la satisface y un desigual interés por el estudio. Se mueve en un mundo que le parece tan estrecho de miras y decadente como el pueblo que dejó atrás, lo cual deviene en una inexorable sensación de frustración.

Sin embargo, esa oscura existencia cambiará radicalmente, cuando una tarde aparentemente igual a las demás, encuentra en un ómnibus a una joven por la cual se siente inmediatamente atraída y con la cual se obsesiona completamente.

Desde este encuentro, el personaje central de la narración toma como eje de su vida a la desconocida, imaginando la forma de acercarse a ella y concretar algún tipo de relación.

Impulsada por el hastío y la desesperanza, asume el desafío de averiguar quién es la misteriosa joven, de la cual se enamoró a primera vista, e indagar en torno a su existencia.

La inexperta adolescente, sobre quien descansa todo el peso de la historia, se sumerge en un mundo desconocido y comienza a vincularse con personas que se mueven en el entorno de la enigmática mujer.

Mediante información incompleta y a menudo discordante, intenta armar la historia de la muchacha que se ha transformado en su única razón de ser.

En el decurso de la tortuosa investigación que asume sin aparente temor a las eventuales consecuencias, la protagonista descubre una sórdida y compleja trama.

Aunque Henry Trujillo toma algunos elementos característicos del género policial clásico, el relato es casi siempre fluido y nada encorsetado.

El autor transforma a la protagonista en narradora de su propia peripecia, lo cual no siempre funciona adecuadamente. En efecto, por momentos la voz de la adolescente no resulta del todo creíble, evidenciándose claramente el discurso del escritor.

La ambientación de la novela en una Montevideo siempre reconocible, por sus calles, sus habitantes y las sensaciones que constantemente experimentan los personajes, facilita una mayor identificación por parte del lector.

Más allá de eventuales salvedades, Henry Trujillo logra hilvanar un argumento sólido, que transcurre naturalmente, valiéndose de un lenguaje contundente y de extrema frontalidad.

Pese a su formato eminentemente policial, “La persecución” propone un descarnado retrato de fuerte realismo, que desnuda las miserias y contradicciones de la sociedad contemporánea.

(Ediciones de la Banda Oriental)

 

A CAL Y CANTO

Autores: Zabala-Alsina

Editorial: Fin de Siglo

“Secretos públicos”, de Mariela Zabala y Andrés Alsina, es una investigación que aborda el tema del difícil acceso a la información estatal.

 

AMOR REDENTOR

Autor: Hugo Fontana

Editorial: Rebeca Linke

“Un mundo sin cielo” narra la historia de la redención de un hombre gracias al amor de una mujer, de su devoción por ella y por su país.

 

TESORO OCULTO

Autor: Pedro de Paz

Editorial: Planeta

“El documento Saldaña” es la aventura de un buscavidas, quien encara la búsqueda de un documento que contiene la clave para encontrar un valioso tesoro.

 

LA GRAN ODISEA

Autor: Dominique Lapierre

Editorial: Planeta

“Un arco iris en la noche” es una novela histórica ambientada en 1652, que narra la aventura y la odisea de los fundadores de Sudáfrica.

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