Segunda vez. Hace dos años brindó un memorable y aplaudido concierto

Pianista de jazz Yaron Herman se presenta hoy en la Sala Zitarrosa

Este músico ha sido una revelación para los aficionados franceses que lo han escuchado desde que llegó a París, casi por casualidad, y se puso a tocar el piano en un local donde se realizaba una «jam session» informal.

Venía de un par de meses de estudio en el afamado Berklee College of Music de Boston, Estados Unidos, y volvía a Israel, donde había nacido en julio de 1981. Recaló momentáneamente en la capital francesa, deslumbró a todos los que lo escucharon y lo que iba a ser una corta estadía se convirtió en residencia permanente.

Tenía veinte años y traía consigo una sólida formación musical y una breve y fructífera carrera que incluía varios aplaudidos conciertos en Israel y reconocimientos unánimes de su excepcional talento, su rica sensibilidad y su refinado gusto armónico y melódico.

En 2002 grabó su primer disco, «Take two to know one», en el que fue acompañado por el baterista Sylvain Ghio. En 2005 produjo su primer disco como solista, «Variations», y dos años después se editó «A time for everything», que el crítico estadounidense John Kellman califica como «una joya de principio a fin».

Este CD, del sello Laborie Records, es el tercero de Herman como líder. Lo acompañan Matt Brewer en contrabajo, Gerald Cleaver en batería, y hay ocasionales efectos sonoros a cargo de Jean-Pierre Taïeb en seis de las catorce grabaciones que componen el disco.

Lo primero que se aprecia es el encomiable entendimiento que existe en el trío piano-contrabajo-batería.

Los tres tienen sus oportunidades de lucimiento y ninguno trata de superponerse por encima del otro. La precisión del punteo de Brewer es muy destacable, al igual que su ágil digitación, mientras que Cleaver sabe adecuar la potencia o suavidad de sus golpes a las exigencias dinámicas de cada interpretación.

Es claro que la figura descollante es la del director. Herman presenta media docena de composiciones propias y el resto del temario lo constituyen obras de variados autores. Aquí se disfruta de buenas dosis de swing en «Stompin» y «Message in a bottle», el ritmo frenético de «Toxic», la onda de Thelonious Monk en «Monkey paradise», el lirismo de Brad Mehldau en «In the wee small hours of the morning» y «Neshima», la fluidez rapsódica en «MMM», el balanceado ritmo en 6 por 8 de «Layla Layla», el cerebral fraseo de Lennie Tristano en «El toro», la joyita clásica que es el «Preludio Nº 2 en Si bemol mayor» de Alexander Scriabine y el depurado sentido rítmico de Keith Jarrett en casi todo el disco.

El juego de Herman es elegante y luminoso, su dominio de los secretos del teclado es fascinante y desde la primera nota cautiva al oyente con el sabio contraste entre graves y agudos, entre pasajes enérgicos y románticos, entre frases cargadas de densa sonoridad y silencios bien calculados. Escuchando sus radiantes improvisaciones se entiende el porqué de la aceptación que este joven pianista ha obtenido en Europa.

Las entradas para el concierto varían entre $ 300 y $ 500 y se venden en boletería de la Sala Zitarrosa. Hay descuentos especiales para músicos y plan de financiación con tarjeta Visa.

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