Ultra violento
La realización muestra una cruenta violencia entre los adolescentes que, según educadores, ilustra elocuentemente la vulnerabilidad de los jóvenes en la sociedad japonesa.
«La película muestra una violencia insensata y terrible perpetrada por niños que se agreden unos a otros siguiendo instrucciones de adultos», explicó el profesor Akihito Kita, que también propuso una ley para proteger los derechos de la infancia. «Sin embargo, el problema real es que los niños japoneses no están preparados para juzgar por sí mismos cómo manejar esa violencia que, supuestamente, deben ejercer», agregó Kita.
La película narra la historia de 40 alumnos del ciclo secundario básico que son secuestrados por funcionarios y llevados a una isla remota, donde se les pide que se maten unos a otros hasta que solo uno sobreviva tres días después.
Los jóvenes reciben armas y raciones de víveres, y son obligados a llevar un collar especialmente diseñado que estalla si desobedecen las órdenes.
En el filme, todo eso forma parte de un experimento del gobierno sobre defensa simulada, que usa el juego para compilar un informe bélico en un programa de seguridad nacional.
Escenas de la película muestran una niña de rostro inocente que decapita a su amiga con una guadaña, ignorando sus ruegos de clemencia. De la misma manera, grupos de varones y niñas, con uniformes manchados de sangre, se balean unos a otros, o usan puñales o bombas para matar a sus compañeros. Otros, ante la alternativa de matar, se suicidan y algunos tratan de escapar, mientras otros deciden confiar en los demás para sobrevivir.
El fime está dirigido por el galardonado cineasta Kinji Fukasaku, y cuenta en su elenco con los populares Tatsuya Fujiwara y Bat Takeshi.
Las escenas sanguinarias preocupan al ministro de Educación, Nobutaka Machimura, quien pretende que se tomen medidas para evitar que el filme sea visto por menores de edad. La película es apta para mayores de 15 años.
Como Machimura, otros políticos aducen que las escenas de violencia son inapropiadas dada la creciente violencia juvenil en Japón, una tendencia que preocupa tanto a padres como a sociólogos. «Tras ver esa película podría haber más niños que imiten los asesinatos. Por el contrario, debemos enseñarles la importancia e la vida», declaró Masahiro Morioja, un miembro del Partido Demócrata Liberal.
Japón experimentó este año un brote de violencia perpetrada por niños. Muchos de los culpables dijeron a la Policía que apelaban al asesinato y la agresión para liberar las emociones y resentimientos contra sus padres y la sociedad.
Sin embargo, la polémica sobre la película despertó más interés, y los adolescentes que no pudieron ingresar a los cines amenazaron con ver Batalla real de una manera u otra.
«Traté de mentir sobre mi edad pero la empleada de la boletería lo descubrió y me dijo que no podía entrar. Lo intentaré en otra sala», dijo un joven.
Un adolescente de 17 años escribió en Internet que no vio nada malo en la película. «Me gustó porque muestra el aislamiento que sentimos. Los políticos son estúpidos si creen que el filme debe ser prohibido para menores», dijo.
El director Fukasaku, de 71 años, dijo que la película estuvo basada en su experiencia en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, cuando trabajó en una fábrica de armas. «Tuve la horrible experiencia de escapar de los bombardeos aéreos y ayudar a recoger los miembros dispersos de gente que había perecido. Después me di cuenta que el gobierno militar nos mintió cuando dijo que debíamos combatir para salvar a nuestro país del enemigo», dijo. «Me sentí estafado y aislado. Eso es que lo quise retratar en la película…», explicó Fusaku.
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