Siesta en la playa, una obra de Helena Botti, en Nuevo Arteatro
La obra de Burton debe ser, sin duda, un antecedente de peso en la vida de la autora. Un disparador casual y eficaz de sus poblados mundos interiores; y esta pieza es, probablemente, un homenaje privado al deslumbramiento de una lectura reveladora (como las lecturas de «La sala número seis», de Chejov, por Lenin o la de «Phantastes», de Mac Donald, por CS Lewis); pero en forma alguna «La melancólica muerte de Chico Ostra» es el origen del libreto de «Siesta en a playa», que pertenece, pura y exclusivamente, a Helena Botti.
Es cierto que algunos personajes coinciden, como la «Niña mirona» (reveladora, sorprendente e inquietante interpretación de Mariana Maeso), la «Stare girl» de Burton; pero en «Siesta en la playa», en vez de descansar después de ganar un «serio» (el juego infantil de mirarse fijo hasta que uno de los contendores pierde por reír o apartar la vista) el personaje despliega, durante toda la pieza, un actividad muy considerable. E inversamente, no encontramos en esta pieza lo más llamativo de Burton, el «Niño robot» nacido de un desliz de su madre con un microondas, o el niño ostra, devorado fríamente por sus padres en pro de mejores logros genéticos.
Naturalmente, algo de las extrañas fantasías de Burton, creador de los filmes «La gran aventura de Pee Wee», «El joven manos de tijera» o «La leyenda del jinete sin cabeza» permea la inventiva, siempre autónoma, de «Siesta en la playa», que alcanza y mantiene en toda su extensión un clima a la vez onírico y real, fantástico y reconocible, humano e inhumano, arbitrario pero sometido a reglas: algo como el mundo al que accedemos traspasado el ropero de Narnia.
La puesta en escena de Nazaret López y la misma autora es enérgica, fuertemente rítmica, aplicada y coherente, con buenos rasgos de inventiva y esmerada utilización del espacio. Encontramos, sin embargo, que la dirección ha tenido ciertos inconvenientes. El primero es la dificultad para definir y destacar, como entidades a la vez independientes y afines, a las distintas escenas de la obra, lo que tal vez puede y debe disculparse por las reducidas dimensiones del escenario; el segundo es cierta tendencia a la fusión o a la confusión, que dificultó presentar como claros y distintos los múltiples acontecimientos, por más que los hechos transcurran en un inestable territorio, próximo al sueño. Una banda sonora variada y rica (Fabián Bouzas), donde se da paso a un insistente ruido de oleaje que llega a ser escenografía, se coordina adecuadamente con la acción; y en cuanto a la interpretación, todos los actores demuestran conocer suficientemente la mejor técnica.
SIESTA EN LA PLAYA, de Helena Botti, inspirada en el libro de Tim Burton «La melancólica muerte de Chico Ostra», por el Grupo «Paramnesia». Con Lorena Lambiaso, Mariana Maeso, Pablo Soler, Estefanía De La Bandera, Daniela Carabajal e Ismael Gariazzo. Vestuario de Facundo Borges, sonido de María Inés Pereira, música de Fabián Bouzas, luces de Grupo Paramnesia, dirección de Helena Botti y Nazaret López. Estreno del 2 de agosto, sala Nuevo Arteatro, Canelones 1136.
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