
Hacia un mayor uso del almacenamiento energético por aire comprimido. La investigadora Georgianne Peek, de los Laboratorios Nacionales de Sandia, piensa que una posible solución a los altos costos de la energía se encuentra bajo tierra. Y no es carbón o petróleo. Es el almacenamiento energético por aire comprimido (CAES, por sus siglas en inglés). El CAES y otras tecnologías de almacenamiento no son la única respuesta a la energía que necesita el mundo, pero pueden ser una parte importante de la solución. Las instalaciones de CAES funcionan como grandes baterías. Unos potentes motores eléctricos manejan los compresores que comprimen el aire en una formación geológica subterránea durante los períodos de tiempo en que el uso de la electricidad es menor, como por ejemplo por las noches. Entonces, cuando se necesita el máximo de electricidad durante los períodos de alta demanda, el aire precomprimido se utiliza en turbinas de combustión modificadas para generar electricidad.
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