Romance: pornocultura al alcance de todos

Las cosas por su nombre

Dirigida por la francesa Catherine Breillat –una polémica cineasta que ya ha dado bastante que hablar con otros filmes de similar temática relativa al desenfreno sexual y otras pasiones desatadas según la íntima mirada femenina (Tapage nocturne; Sale comme un ange y Parfait amour!)–, este largomentraje supone la exploración del deseo reprimido sobre joven insatisfecha que se lanza de lleno al imperio de las pasiones para «honrar» su condición de mujer.

Con una presunta franqueza de corte frontal para decir (y mostrar) las cosas por su nombre, Breillat no vacila en utilizar los servicios «actorales» de Roco Siffredi –una estrella porno del mercado europeo–, por ejemplo, para ilustrar uno de los altos en el camino que hace la heroína del filme (Caroline Ducey), en este peregrinaje pasional que pretende descubrir y desnudar (en cuerpo y alma), la esencia de las hembras en su absoluta condición humana. Lamentablemente estas legítimas aspiraciones se van debilitando –entre otras cosas–, por la levedad de un diálogo tan elemental como pretencioso, mientras el largometraje pretende ocultar dichas lagunas argumentales con escenas al borde del sexo explícito que puedan sacudir a ciertos espectadores desprevenidos.

A juicio del cronista, en Romance se confunde el desprejuicio facilongo –al estilo Tinto Brass– con aquel tipo de películas radicales que verdaderamente tienen algo para decir más allá de sus escenas de alcoba. Quienes intenten comparar este largometraje con producciones como Belle de Jour o El imperio de los sentidos estarán próximos a confundir chicha con limonada y expuestos a quedarse en esa superficie de imágenes atrevidas y/o experiencias sadomasoquistas que se aceptan en pleno voyeurismo sin mayores reflexiones posteriores.

Aventurando una opinión personal podríamos decir que no alcanza una sentenciosa voz en off intentando otorgar carácter filosófico al largometraje cuando la propia imagen no va más allá de un escandalete pseudointelectual (a pesar del honorable Yopros Arvanitis, director de fotografía) aunque, obviamente, muy taquillero.

Por supuesto que este análisis crítico es sólo una voz más que se suma al conjunto de consideraciones que la mencionada producción francesa ha obtenido.

En otro polo de observaciones, la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma ha alabado la obra de Breillat por su capacidad de fusionar «refinamiento y brutalidad».

No compartimos este criterio; a decir verdad hasta podríamos sugerir que si la platea busca emociones fuertes a nivel «kama sutra», debería asumir una posición más sincera y alquilar directamente un video porno del propio Siffredi u otros malabaristas de la gimnasia sexual en formato electrónico.

De todos modos, la libertad es libre y cada espectador puede sacar sus propias conclusiones si decide aceptar el riesgo de enfrentarse a la película.

Romance. Escrita y dirigida por Catherine Breillat. Director de fotografía: Yorgos Arvanitis. Música: Raphael Tildas. Con Caroline Ducey, Sagamore Stévenin, Francois Berléand y Rocco Siffredi.

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