PASION POETICA EN TIEMPOS DE TURBULENCIA

El galardonado escritor Jorge Edwards nació, en 1931, en Santiago de Chile. Cosechó el Premio Nacional de Literatura concedido por su país, en 1994, y el prestigioso Premio Miguel de Cervantes, en 1999, entre otras distinciones.

Edwards estudió derecho y filosofía y fue miembro del Servicio Exterior chileno desde 1958, hasta el golpe de Estado perpetrado por Augusto Pinochet, en 1973.

Este narrador, que es considerado uno de los más destacados escritores contemporáneos de habla hispana, es autor de numerosos cuentos, ensayos y memorias. También colabora en prestigiosas publicaciones, en calidad de columnista.

Ha sido profesor visitante en universidades norteamericanas y europeas y presidente del Comité de Lucha contra la Censura, creado en Chile, en los oscuros años de la dictadura.

Relatos de su autoría integran antologías de todo el mundo y han sido traducidos a varios idiomas.

Uno de sus textos referentes es «Adiós, Poeta…», obra que, en 1990, fue galardonada con el Premio Comillas. Se trata de un profundo retrato personal y una curiosa evocación de la figura del emblemático Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda.

Sus principales novelas son: «El peso de la noche» (1964), «Persona non grata» (1973), que supuso la primera crítica de un intelectual latinoamericano a la revolución cubana, «Los convidados de piedra» (1978), «El museo de cera» (1982), «El anfitrión» (1987), » La mujer imaginaria» (1989), «El origen del mundo» (1996), » El sueño de la historia» (2000) y «El inútil de la familia» (2005).

Como se recordará, «La casa de Dostoievsky» fue distinguida con el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casamérica, en abril pasado, en Buenos Aires.

En oportunidad de recibir su premio, Jorge Edwards explicó que la novela, presentada originalmente como «La ciudad del pingüino», alude a un recuerdo personal.

El destacado novelista evocó que, en el Santiago de Chile de la década del cincuenta del siglo pasado, existía una vivienda casi en ruinas, cuyas habitaciones eran ocupadas mayormente por escritores, artistas y filósofos. «Nosotros, lectores de las novelas rusas, la llamábamos ‘La casa de Dostoievsky’ «

Con referencia al argumento de la obra, el autor consideró que se trata de una novela cuyo tema vertebral es la poesía y las ganas de ser poeta, recordando que, en su generación, todos los escritores aspiraban a cultivar ese complejo género literario.

Analizando la azarosa peripecia vital del protagonista, un ignoto vate que se identifica únicamente con el mote de «El Poeta», el escritor destacó que milita políticamente en Chile, luego reside un tiempo en Cuba y finalmente regresa a su país, para sumergirse en la efímera experiencia socialista de la Unidad Popular de Salvador Allende, hasta la posterior pesadilla del gobierno autoritario.

El poeta que protagoniza la novela no es el único personaje de la peripecia literaria, aunque sí es el que asume el mayor peso argumental.

El autor lo describe, pero también le habla. Se dirige a él directamente, como si lo conociera, pese a que, en ningún momento, el Jorge Edwards narrador se identifica con alguna de sus criaturas de ficción.

Mediante una minuciosa radiografía de la vida y la psicología de este ignoto vate, admirado por algunos y detestado por otros, el reconocido autor chileno va describiendo al Santiago de Chile de la posguerra.

El poeta es un marginado social y económico y un desclasado, que renuncia al apoyo de su familia para vivir de la forma que quiere, sin ataduras, y poder desarrollar su arte con tranquilidad.

Sin embargo, la soledad, el hambre, la depresión y la ominosa sombra de la locura lo atormentan constantemente, forzándolo a ensayar un drástico giro en su vida.

En ese itinerario de búsqueda conoce a Teresa, una muchacha independiente de familia acomodada, con la cual mantiene un apasionado romance signado por la distancia y la melancolía.

Este amor le permite escapar de la soledad de una mísera habitación en su Santiago natal y viajar a París, donde la mujer reside junto a su esposo, que es un poderoso terrateniente.

El paso del tiempo y el cambio de ambiente le permiten dejar atrás un estilo de vida. En ese contexto, comienza a visualizar la realidad desde un ángulo bastante más promisorio.

No obstante, su clandestina relación con la mujer lo confronta al dilema de revisar sus propias convicciones, tanto literarias como filosóficas. El desafío es sintonizar su existencia a las reglas de la clase social a la que pertenece su amada.

Su propia juventud le induce a admirar a poetas de otras épocas. Sin embargo, aborrece -con una rebeldía casi adolescente- a sus contemporáneos mayores, intentado, en todo momento, despegarse de su influencia.

En este relato impregnado de explícitos rasgos autobiográficos, Jorge Edwards construye un personaje de ficción que retrata, en muy buena medida, a los poetas de otrora.

A través de la azarosa peripecia del protagonista, el autor trasandino elabora un impecable fresco histórico, que alude a toda una generación de intelectuales.

La novela nos retrotrae, además, a la magia del mítico París de los años setenta y a la efervescente Cuba del amanecer de la revolución castrista.

«La casa de Dostoievsky» es un libro típicamente generacional, que mixtura la ficción literaria con el testimonio de un pasado impregnado por las pasiones y las utopías.

(Editorial Planeta)

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