Sólo en DVD. Una de las películas más valiosas de este año

Se estrenó "Hacia rutas salvajes", la nueva película de Sean Penn

El protagonista regala su dinero, rompe las tarjetas de crédito, se aleja de su familia e inicia un viaje que lo llevara hacia lo más salvaje de la naturaleza en un recorrido que no necesariamente tendrá retorno. Penn sube un peldaño y se acerca a un cine mítico, bello y sin concesiones.

Lo curioso es que tratándose de una película dirigida por Sean Penn, alguien de peso dentro de la industria, «Hacia rutas salvajes»(Into the wild), sólo haya tenido edición en DVD en el mercado local. Más allá de alguna debilidad, se trata de una de las películas más valiosas de este año, donde este actor-director, caracterizado por ser conflictivo hacia afuera y hacia adentro, muestra una vez más la otra cara de su país, esa que rara vez se ve reflejada en las superproducciones californianas. Con un presupuesto modesto (quince millones de dólares) Penn centra su atención en la historia verdadera de Christofer McCandless, un universitario veinteañero, hijo de una familia acomodada pero violenta, un chico listo e inteligente, que una vez graduado en 1992, decide romper todo vínculo con la sociedad que lo rodea y lo asfixia. Regala todo el dinero que tiene, unos 24.000 dólares, rompe sus tarjetas de crédito, su licencia de conducir, cambia su nombre por el de Alexander Supertramp y se va. Se va con rumbo fijo: llegar a Alaska. Cuando Christofer ( Emile Hirsch) se larga a la ruta en esta suerte de road-movie desencantada y trágica, uno ya sabe cómo va a terminar todo, pero eso no le quita ni un mínimo de interés a una cinta de casi 2 horas y media. La película cae en ciertos tiempos aparentemente muertos, donde sucede poco, pero ahí la cámara se instala en la naturaleza, en los detalles finos, logrando un efecto hipnótico fuera de lo común.

Penn parece que al principio no toma partido explícitamente (uno se lo imagina en el papel protagónico hace veinte años) y se limita a mostrar la vida del protagonista durante los dos años que duró su peripecia, pero al final está claro que él pudo ser McCandless.

La actuación de Hirsch es estremecedora, con una transformación física asombrosa que angustia hasta el extremo a quien se enfrente a la pantalla.

En su huida hacia su destino, el personaje toma contacto con una serie de personajes como una pareja de hippies venida a menos, tiene una casi historia de amor con una chica de 16 años y fundamentalmente, conoce a un veterano de vida amarga (Hal Holbrook) que hasta intenta adoptarlo, pero la historia no se quiebra. Contemplativo, el filme le saca provecho al medio natural, gran tarea del fotógrafo francés Eric Gautier (el mismo de «Diarios de motocicleta») y paraliza el aliento con la música de Eddie Vedder, el formidable cantante de Pearl Jam que pone su cuota para lograr un filme poderoso, reflexivo y que muestra a un Penn que cada vez está más cerca del olimpo de los más grandes. Imperdible.

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