Con Darakjian, Galemire y otros retornan las noches de bohemia
La inauguración de este ciclo será con las actuaciones de Carlos Darakjian y Silvana Marrero, Jorge Galemire y Samantha Navarro. Posteriormente, el miércoles 27 de agosto cantarán nuevamente Jorge Galemire y Carlos Darakjian, en este caso junto a Ana Vlis y Horacio Bernardo.
Darakjián presentará un recital de nuevas canciones aunque también estará «La mariposa, la estrella y el río», grabada en los estudios Abdala de La Habana e interpretada por el trovador cubano Silvio Rodríguez, la cantante Silvia Marrero y el propio Darakjián.
Este montevideano nacido en 1964 dio sus primeros pasos en la escena musical en 1985, integrando como pianista y/o arreglador varios fonogramas de artistas colegas, entre los que se destacan Pablo Estramín, Abel García y Manuel Capella. En 1996 junto a la Banda Abril editó un cassette titulado «Fauna»; tres años más tarde grabó su primer trabajo como solista, titulado «Nuevo París», acompañado por la banda Los Tripulantes (con la participación de Alberto Wolf) y es mismo año y con el mismo grupo grabó «Artesano». Luego vendría «Fachadas», placa en la que participó como invitado Fernando Cabrera y en la que también se incluyó la canción cantada junto a Silvio Rodríguez.
Darakjian ha afirmado que su trabajo parte de la premisa de dar lo mejor de sí «como aporte a nuestra cultura y también mantener vivo el lazo humano a través de la canción.»
Esta nueva propuesta artística de la noche montevideana retoma el estilo de las peñas, y más recientemente, de los pubs en los cuales los artistas y el auditorio pueden confraternizar en un ambiente más íntimo que la tradicional sala de conciertos.
En el caso concreto de este espacio cultural que ya tiene toda una tradición de encuentros musicales y poéticos, cuando las luces estén tenues, sin lugar a dudas una brisa enigmática deambulará entre los asistentes. Como un susurro se escucharán las voces del Darno y de Estramín y dos guitarras y un violín esperarán a Alfredo junto al escenario. En una mesa estará Juceca tomando la penúltima mientras Marosa imaginará jardines visitados por duendes juguetones. El pasado y el presente se encontrarán y en la pared no habrá tiempo, no habrá hora, no habrá reloj. Reaparecerán los murmullos, las copas, la poesía de biromes y servilletas. Volverán el arte, los rostros, las charlas infinitas. Las luces estarán tenues… Se escucharán los primeros acordes y resurgirán las clásicas noches de bohemia de ese tradicional reducto cultural montevideano.
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