TOUCHÉ

UNA EXPERIENCIA TOTALMENTE INOLVIDABLE

­¿Cómo estuvo la experiencia del rodaje?

­Estuvo muy bueno porque, para mí, fue algo totalmente nuevo. «Acné» es en primera persona, estuve en casi todas la escenas, entonces lo viví bastante salado. Uno nunca se imagina todo lo que lleva hacer una película. Cuando la ves en el cine parece que se hizo en dos días, pero te lleva un mes y medio de mucho trabajo. Me sirvió para aprender todo lo que la gente no ve cuando va al cine, que es otra cosa linda de esto.

 

­¿Tenías experiencia en actuación?

­No, ninguna. Ni siquiera había hecho talleres de actuación. Yo voy a un movimiento juvenil judío, y la gente de la película sabía que allí había jóvenes a los que les podía gustar participar. A mí me interesó y fui a probar qué pasaba. No fui con ninguna intención de quedar, sino simplemente para quedar en el registro. A las dos semanas me llamaron para avisarme que les había gustado mucho y que querían que hiciera un segundo casting. Lo realicé y a la semana me avisaron que había quedado.

 

­¿Cómo construiste el personaje?

­Leí una vez el guión, no para aprenderme los diálogos y las escenas, sino para ver qué era lo que tenía que hacer. Lo que pasa es que, al ser en primera persona, iba a ser una película muy íntima, y querían estar seguros de que yo me iba a animar a hacer todo lo que estaba en la historia. No hubo problema porque me gustó mucho. La preparación del personaje se fue dando en un mes y medio de ensayos, tres veces por semana. Al principio me costaba más pero, con los ensayos, se formó el personaje que ahora se puede ir a ver al cine.

 

­¿Te sentiste reflejado?

­No, para nada. Soy totalmente opuesto y ahí estuvo lo divertido, hacer algo que nunca había hecho. Además es interesante vivir las cosas desde un punto de vista fantasioso, te ayuda a entender a la gente que es como el personaje.

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