Acné, de Veiroj: te acordás hermano qué tiempos aquellos
En principio cabe señalar que tiene el sello innegable de la Productora Control Zeta Films, empresa responsable de íconos como «25 Watts», «Whisky» y «La perrera» en lo referente a una depurada corrección en el plano técnico, la sólida edición narrativa y el manejo de actores. (A modo de anécdota puede recordarse que el propio Veiroj ha participado en algunas de las producciones señaladas, tanto en el plano actoral como detrás de cámaras, demostrando aquí todo lo que aprendió con una notoria solvencia profesional).
También resulta obvio el carácter autiobiográfico del largometraje, donde el joven protagonista funciona como alter ego en ese momento crítico que marca el final de la niñez y se abren otras puertas a nuevas experiencias. Experiencias que, entre otras cosas, dan cabida al descubrimiento del sexo, la búsqueda del amor y algún que otro desengaño. Ese sesgo personalísimo además da cuenta de un relato bastante descarnado (por momentos casi glacial) de una familia disfuncional, de la clase media alta uruguaya, que guarda las apariencias en medio del derrumbe. De esa «catástrofe» familiar, Veiroj logra un retrato que impresiona casi como una objetiva producción de análisis científico. Sin gritos, con tenues discusiones a puertas cerradas y un par de imágenes sugerentes, el cineasta reconstruye (quizás a modo de catarsis) un mundo perdido.
Probablemente, ese mundo quede, por momentos, cerrado a los usos y costumbres de la colectividad y pueda dejar fuera a un sector del público no familiarizado con dichos detalles; esa platea «goy» tiene sin embargo varios espacios para reconocer y reconocerse o, simplemente, rechazar una propuesta donde la integración social parece quedar a medio camino entre patrones y subalternos. En ese sentido, el auditorio podrá identificarse (o no) con la peripecia vital del protagonista; podrá dudar de su búsqueda o compenetrarse con las vivencias de un personaje que vivió su transformación a fines del Siglo XX, en medio de una sociedad que ya comenzaba a marcar sus contrastes, desniveles y segmentos de manera mucho más nítida.
Justicia es decirlo, el largometraje tiene su cuota de poesía, ese encanto de la sencillez llevado al cine con absoluta naturalidad, diálogos precisos y, en este caso, la destacada labor del joven Alejandro Tocar en el rol protagónico. Vale.
Acné (Uruguay, España, Argentina y México; 2008). Guión y dirección: Federico Veiroj. Producción ejecutiva y edición: Fernando Epstein. Jefa de Producción: Laura Gutman. Fotografía y cámara: Bárbara Alvarez; Arte: Gonzalo Delgado; Vestuario: Adelaida Rodríguez. Sonido: Catriel Vildosola. Con Alejandro Tocar, Yoel Bercovivi, Gustavo Melnik, Julia Catalá, Belén Pouchá y Verónica Perrota
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