En el Solís. La célebre ópera de Verdi con sus mejores galas

Estreno de Il Trovatore podría postergarse por paro de Adeom

La medida gremial podría impedir la esperada puesta en escena del primer título de la Temporada de Opera 2008 co-producida por el Teatro Solís y la Orquesta Filarmónica de Montevideo. Anoche, al cierre de esta edición las partes involucradas continuaban negociando.

De ser suspendida la función de hoy, y de no mediar un nuevo impedimento, las fechas de las funciones de «Il Trovatore» serán el 16, 18, 19, 24 y 26 de este mes. Esta es una ópera romántica en cuatro actos, con música de Giuseppe Verdi y libreto de Salvatore Cammarano ­completado por Leone Bardere­ basado en la pieza teatral El trovador (1835) del español Antonio García Gutiérrez.

La puesta en escena uruguaya cuenta con la dirección musical de Federico García Vigil, la regie, escenografía e Iluminación de Roberto Oswald, el vestuario de Aníbal Lápiz y la dirección del Coro del Sodre es de Antonio Domenighini.

Los precios para este espectáculo son los siguientes: platea, palcos bajos, tertulia baja fila 1: $ 1.900. Tertulia baja fila 2, palcos de tertulia baja y tertulia alta fila 1: $ 1.600. Cazuela fila 1, tertulia alta fila 2 y tertulia baja fila 3: $ 1.100. Paraíso 1, tertulia baja fila 4 (taburetes), palcos tertulia alta y palcos de cazuela 1ª fila: $ 400. Tertulia alta fila 4 (taburetes) y cazuela fila 2 y 3 (taburetes): $ 200.

El estreno de esta famosa ópera tuvo lugar en el Teatro Apolo de Roma, el 19 de enero de 1853, de manera exitosa, si tenemos en cuenta el fracaso que experimentaría «La Traviata» unas semanas más tarde. Por encima de todos los vericuetos y escenas imposibles del libreto, la belleza de la música ha sido la responsable de que la obra jamás haya decaído en popularidad en más de un siglo y medio de puestas en escena en los mejores teatros del mundo. La pieza refleja la nueva orientación belcantista que Verdi había emprendido en esos años y también el verismo, centrado en la tremenda figura de la gitana Azucena.

La trama de Il Trovatore es tan compleja que casi ninguno de los sucesos importantes de la obra ocurren sobre el escenario. Es una pieza en la que todo transcurre tiempo atrás y los protagonistas siempre reviven el pasado con los recuerdos trágicos de lo que ha sucedido. El libreto de Salvatore Cammarano se considera como uno de los más absurdos de la historia de la ópera.

La crítica siempre ha culpabilizado al poeta por las situaciones tan rebuscadas e inverosímiles, pero en verdad, no existen contradicciones en el argumento. Cierto es que Verdi tuvo varias discusiones con Cammarano, y también, que en una primera audición y sin un conocimiento previo, se hace difícil comprender cabalmente la historia presentada. Más que al propio trovador, Verdi quiso darle protagonismo especial a Azucena, pues consideró ­discrepando con el libretista­ que es ella la que mueve la trama de la ópera.

La hermosura de sus melodías hace que «Il Trovatore» sea una de las piezas más representadas y queridas del repertorio verdiano. Aunque tiene una gran dificultad ya que debe ser interpretada por cinco voces solistas de muy alta calidad, incluyendo en bajo, cuya voz debe ser rotunda a pesar del corto papel.

En pocas óperas del compositor se presentan los cinco registros de la voz con tal prestancia. A través de sus arias, dúos y concertantes, los cantantes deben entonar con gran precisión, pues el autor no renuncia a los adornos en la línea melódica, sin contar con la fogosidad que deben poseer en su interpretación.

Tal es la complejidad de su montaje, que el gran Enrico Caruso comentó que para poder llevarla a escena era necesario contar con los cinco mejores solistas del mundo. También hay números corales, como el coro de los gitanos, de factura muy elaborada y compleja.

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