El jueves próximo se estrenará el filme francés "Reyes y reina"
Heredero creativo y personal de muy diversas influencias cinematográficas, el cine de Desplechin rompe con varios mitos cinematográficos, entre ellos el muy difundido de la presunta «lentitud» del cine francés. Para muchos espectadores puede ser una revelación.
¿Drama psicológico familiar? ¿Melodrama exacerbado? ¿Comedia de costumbres afrancesada? ¿Thriller con una viuda negra como protagonista? «Reyes y reina» es todo eso y mucho más, al mismo tiempo y sin solución de continuidad.
Si un espectador poco paciente abandonara la platea luego de los primeros diez o quince minutos de metraje, se llevaría la impresión de haber escapado de un drama pequeñoburgués acerca del paso del tiempo, las asignaturas pendientes de la vida y la cercanía de la muerte: Nora (Emmanuelle Devos), la dueña de una galería de arte parisina, viaja al campo a visitar a su padre, un conocido escritor a punto de terminar un nuevo libro y de abandonar este mundo, carcomido por un cáncer irreversible.
Pero si el espectador ingresara a la sala unos quince minutos luego de comenzada la proyección, las imágenes y sonidos seguramente lo harían pensar en una comedia algo excéntrica, cercana al esperpento: Ismaël (Mathieu Amalric), un violinista con algunos problemas psicológicos, es llevado a la fuerza a un hospital por intervención de amigos y familiares, un verdadero «loquero» comandado por la siempre impactante Catherine Deneuve, donde la farmacia se encuentra habilitada para el uso lúdico de los pacientes y las noches se transforman en el momento ideal para los escarceos amorosos.
Esos cambios de registro, sumados a una buena dosis de escenas oníricas explicativas y «flashbacks» de engañosa simpleza dramática (uno de los más relevantes parece dispuesto como una obra teatral de tonos catárticos), llevan adelante la historia como si se tratara de una caja de sorpresas.
Sorpresas que no se detienen; muy por el contrario, se potencian y chocan entre sí cuando comienza a resultar evidente que las vidas de Ismaël y Nora estuvieron unidas en un pasado no demasiado lejano.
Dividida, a la manera de un libro, en tres capítulos y un epílogo, «Reyes y reina» aleja a Desplechin del naturalismo cotidiano de filmes previos como «Comment je me suis disputé… (ma vie sexuelle)» (1996) -visto hace algunos años en Cinemateca-, y lo acerca a cierta idea de narración fracturada, astillada en pedazos de procedencia y tenor dispares. No es menos evidente su filiación expresionista en ese intento por construir un universo a partir de las experiencias y sensaciones internas de sus criaturas, estilo que el realizador ya había planteado en su también anterior «Dans la compagnie des hommes» (2003). «Reyes y reina» ha podido ser definida como un «patchwork» emocional, un rompecabezas cuyas piezas no parecen completar una imagen única, hasta que los trozos comienzan a encastrar en su debido lugar, a su debido tiempo.
Un filme que requiere la participación activa del espectador inquieto.
César a mejor actor para su protagonista Amalric, premios Lumiére a actor y actriz, premio Louis Delluc y del Sindicato de Críticos franceses a mejor filme.
Las funciones serán a las 17.00, 19.35 y 22.10 horas.
El precio de las entradas $ 85. Tarjeta Joven $ 43. Socios gratis.
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