Bergman ya no es carnicero
Estocolmo, Reuters
El director de cine sueco Ingmar Bergman piensa que el cine es una industria sangrienta y prostituida, y confesó que recientemente soñó que besaba los pies de sus actrices, según una entrevista publicada el viernes.
Bergman, de 82 años, vive aisladamente, casi no se le ve en público y por lo general le rehúye a los periodistas.
«He dejado, después de todo, el oficio de carnicero y de la prostitución», dijo Bergman al diario sensacionalista sueco «Expressen».
Cuando el periodista le pidió que aclarara lo que quiso decir, Bergman respondió: «Sí, me refiero al cine».
Bergman dirigió recientemente la obra de teatro María Estuardo, de Friedrich Schiller, la que se presentará hasta mayo con la actuación de las suecas Pernilla August y Lena Endre.
Bergman se refirió también a un sueño que había tenido con esas dos actrices. Contó que soñó que estaba en la parte baja de una piscina y que por el otro lado caminaban August y Endre, con trajes de baño que describió como provocativos.
«Cuando se sentaron en el extremo de la piscina, aparecí yo. Recién había visto las Olimpiadas de Sydney, por lo que nadé estilo mariposa con bastante rapidez. Llegué hasta ellas y les besé la planta de los pies».
Bergman dijo que hay dos lugares del mundo donde se siente como en su casa: en el escarpado islote sueco de Faro donde vive y en Roma. En Faro, Bergman tiene siete casas, en las que recibe a todos sus hijos, nietos y bisnietos.
Bergman, que se ha casado cinco veces y tiene ocho hijos, reconoció haber sido un mal padre, pero aseguró que ahora mantiene buenas relaciones con todos sus vástagos.
En Faro, Bergman ve películas todos los días a las 3 de latarde en un cine privado. Posee 4.500 filmes en video y todos los años escoge entre 150 y 200 películas que el Instituto de Cine de Suecia le hace llegar para que se pueda mantener al día de lo que se está exhibiendo.
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