Un nuevo fonograma electroacústico
¿Otro disco electroacústico?
Parecerá una cosa de locos, algo extraño pero, además de estar próximos a editar un material que podríamos catalogar como experimental, innovador en muchos aspectos, estamos ensayando algunas viejas canciones y temas instrumentales que marcaron a más de una generación. Recibimos un buen contrato, muy bueno desde el punto de vista económico, para actuar en una fiesta durante la ‘noche de la nostalgia’ y ese dinero cubre íntegramente el costo de la grabación de nuestro nuevo disco. Estamos como gurí con chiche nuevo, fijate que la onda electroacústica que nosotros curtimos no da para hacer un mango. Más bien que hasta ahora siempre hemos tenido que poner plata de nuestros bolsillos. Nos la hemos arreglado bastante bien porque Juan toca en el Sodre, Alberto es un permanente músico de sesión, Miguel trabaja muy bien en su local de venta de discos e instrumentos musicales y yo sigo con el taller de reparación de motocicletas. Este disco, va a ser el cuarto que editamos, estará bancado íntegramente por la música.
¿Cómo será?
En realidad este disco será una sola obra de casi cuarenta minutos de duración. Partiendo de la base de una sonata y de su modo tradicional, con sonidos incidentales hemos buscado que desde el comienzo hasta el final tenga la estructura del desarrollo de una obra dramática, es decir, presentación, desarrollo, clímax y desenlace.
No en el sentido estricto de influencia, pero si como hilos que se cuelan desde la imaginación, por allí aparece algo con sonidos belabartokianos y con un punch rítmico propio de Tom Waits. Pero queremos dejar en claro que no es una música difícil o para entendidos. Solamente hay que sentarse a disfrutarla. No es para andar agitando.
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