CUANDO EL HUMOR RETRATA EL DESENCANTO
Sebastián Wainraich nació en Buenos Aires, en 1974. Conductor, escritor y guionista, está al frente del ciclo «Metro y medio» que se emite todas las tardes por FM Metro. Además, conduce el programa «TVR (Televisión Registrada)» y el segmento humorístico «Kitsch», que se emite por Canal 13.
En «Ser feliz me da vergüenza», su segunda experiencia literaria en el género de cuento, el autor se asigna a sí mismo el protagonismo de las historias que integran el libro.
A primera vista, la mayoría de las narraciones pueden ser tomadas como humorísticas. No obstante, si se las examina detenidamente, pese al estilo irónico y por momentos absurdo con que están concebidas, se percibe un costado profundamente reflexivo.
Como una suerte de Woody Allen argentino, Wainraich -que comparte con el genial cineasta estadounidense una peculiar colección de fobias y manías y su condición de judío- pasea al lector por las fronteras de la realidad y ficción.
«El primer cuento», que inaugura la obra, narra las desventuras del protagonista, alter ego del autor, quien se ve inesperadamente envuelto en una compleja situación que involucra a un amigo de la infancia.
La historia, que transmite en todo momento la idea de inexorabilidad, pincela la peripecia de un individuo agobiado por los códigos y actitudes de una sociedad que no entiende y por la cual es exigido o adulado, pero nunca comprendido.
Un elemento preponderante en casi todas las narraciones es la importancia del protagonista como figura pública, lo que provoca en la gente distintas reacciones: admiración excesiva, burla y acoso. Esa situación genera en el personaje una suerte de paranoia.
La capacidad del escritor para narrar lo dramático a través de un humor cargado de ironía pero también de pesimismo, se torna evidente en relatos como «Ser feliz me da vergüenza», que da título a la obra.
Allí el autor imagina un curioso «reality show», al cual acude la gente que se siente demasiado feliz, en busca de encontrar la mala suerte o la desgracia que falta en su maravillosa pero monótona existencia.
Avezado conocedor de los medios de comunicación y en especial de la televisión, Wainraich ensaya en este cuento una vitriólica crítica a los programas de entretenimientos de fácil digestión, que apelan a la explotación de las miserias humanas y la frivolidad, como principal materia prima para nutrir sus contenidos.
Como un maestro del absurdo, el talentoso creador argentino juega constantemente con la realidad y la ficción, planteando situaciones y personajes que, si bien pueden parecer fruto de su afiebrada imaginación, son totalmente adaptables a los contextos en los cuales se desarrollan sus historias.
En «Días de radio, de trompadas y de amor», el protagonista pierde inesperadamente a su pareja y debe reacomodar su vida a la nueva situación, en medio de un descomunal caos afectivo.
Como en los otros cuentos, el protagonista se siente atrapado, buscando una respuesta que los demás parecen conocer, pero que a él le resulta siempre esquiva.
Más allá del tono jocoso de todas las historias, en todas ellas se advierte una suerte de barniz algo surrealista y hasta desolador, que pone en el centro del debate al siempre recurrente tema de la incomunicación contemporánea.
Wianraich posee una sorprendente capacidad para burlarse de sí mismo, mediante la cual también ironiza en torno a las costumbres y sentimientos de la sociedad que habita. No obstante, su discurso abunda siempre en incisivos y lúcidos apuntes críticos, que apuntan a desnudar sus propias miserias y las del colectivo en el cual interactúa socialmente. Bajo el evidente humor que trasunta cada narración subyace, como en un juego de espejos, la verdadera naturaleza de personas y situaciones, siempre más profunda y dramática de lo que a primera vista pretende mostrarnos el escritor.
El recurso del humor ayuda a Sebastián Wainraich a ahondar en temáticas de complejo abordaje, como el amor, el dolor, el desengaño y la discriminación. De ese modo, logra una suerte de catarsis y de exorcismo de sus propios fantasmas.
Mediante un estilo irónico y por momentos desenfadado, que jamás abdica de la profundidad y la agudeza, «Ser feliz me da vergüenza y otros cuentos» es una obra que desnuda, con humor, las agudas contradicciones de la sociedad del tercer milenio.
(Editorial Sudamericana)
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