Entre la épica revolucionaria,el idealismo y el martirologio
En «Los últimos días del Che: que el sueño era tan grande», el periodista boliviano Juan Ignacio Siles del Valle elabora una sólida investigación histórica, destinada a desentrañar los secretos de la frustrada gesta guevarista en la agobiada Bolivia.
El autor es doctor en Literatura Hispanoamericana graduado en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, con una tesis sobre la ideología de las guerrillas.
Docente en la Universidad Mayor San Andrés de La Paz, asumió la responsabilidad de dirigir al equipo que inició la reforma educativa en su país.
Juan Ignacio Siles del Valle desempeñó también relevantes cargos públicos y privados, habiendo dirigido la Academia Diplomática Boliviana. Asimismo, entre 2003 y 2005, fue Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia.
En la actualidad, el reconocido escritor se desempeña como Director de la División de la Conferencia Iberoamericana y reside en Madrid.
Su avidez por investigar el pasado reciente tanto de su país como del continente americano, le ha permitido atesorar valiosa y reveladora información histórica y documental.
La existencia de abundante bibliografía en torno a la peripecia revolucionaria del guerrillero argentino Ernesto «Che» Guevara, supuso, más que una ventaja, un suerte de desafío creativo.
La propia grandeza de un personaje inconmensurable devenido en leyenda, imponía la necesidad de ensayar nuevas relecturas sobre su vida, su lucha y su sacrificio.
A más de cuatro décadas del implacable asesinato del combatiente, la distancia en el tiempo favorece la síntesis y la interpretación de los dramáticos acontecimientos.
Sin embargo, la contemporánea crisis de paradigmas y la hegemonía planetaria del modelo que el Che combatió tan denodadamente hasta la muerte, requerían de un ejercicio dialéctico e intelectual tan serio como responsable.
En un tiempo de individualismos exacerbados, discursos vacíos y rampante auge de la acumulación capitalista y el irracional consumismo, la gesta guevarista parece un acontecimiento casi ininteligible.
Para interpretar y explicar este fenómeno a los lectores del tercer milenio, el autor asumió la necesidad de mixturar la crónica histórica con el formato puramente literario.
En ese contexto, hurgó en abundante documentación inédita, diarios de guerrilleros que acompañaron al comandante Guevara y hasta testimonios de sus propios verdugos.
El resultado de este trabajo tan arduo como minucioso, es un contundente friso de trazo testimonial, que apunta a arrojar luz sobre los entretelones de una revolución derrotada por la traición, la incomprensión y la indiferencia.
Aunque intercala permanentemente fechas, personajes y locaciones, este libro trasciende a la mera crónica, para erigirse en una suerte de retrato de la dignidad y el sacrificio.
A diferencia de obras precedentes, el protagonismo de los relatos no reside en la figura del propio Che Guevara, sino en los guerrilleros que compartieron su malograda campaña militar en Bolivia.
Esa novedosa estrategia de percepción de la realidad permite una visualización diferente de los acontecimientos, así como de las peculiares circunstancias que rodearon la lucha del guerrillero heroico y de sus compañeros.
Trabajando con abundantes testimonios contemporáneos y también posteriores a la última gran batalla librada por el emblemático combatiente, Juan Ignacio Siles del Valle construye numerosas historias de vida y supervivencia.
Desde los primeros relatos, ya se trasuntan las dificultades del Che para reunir un contingente militar que le permitiera desarrollar una experiencia insurreccional exitosa.
Las agudas discrepancias con las jerarquías del Partido Comunista Boliviano, que desestimó la posibilidad de sumarse oficialmente a la lucha armada encabezada por el guerrillero argentino, se transformaron en el primer gran obstáculo para la campaña.
Las múltiples voces registradas en este trabajo confirman, en forma absolutamente irrefutable, que Guevara fue una auténtica víctima de los vaivenes de la Guerra Fría.
En efecto, la política de distensión promovida a mediados de la década del sesenta del siglo pasado por las cúpulas de las potencias hegemónicas, restó apoyo logístico y militar a la guerrilla, condenándola inexorablemente al fracaso.
No obstante, el aspecto más crucial del conflicto fue la dicotomía entre la teoría foquista proclamada por el combatiente y sus seguidores y la estrategia gradualista de acumulación de masas y maduración ideológica lanzada desde los cuadros partidarios.
Ese desencuentro entre visiones antagónicas está explícitamente retratado en los diálogos y las reflexiones de los propios protagonistas de la campaña.
Intercalando testimonios de 1966 y 1967 con otras opiniones que analizan los acontecimientos con la panorámica perspectiva que otorga el tiempo, el investigador construye una crónica tan sólida como elocuente y reveladora.
La contundencia de los relatos de actores directos, cuyas voces están plasmadas en este libro, contribuye a reconstruir minuciosamente el cuadro de situación y las peripecias de los guerrilleros integrantes del reducido contingente que combatió a las fuerzas gubernamentales bolivianas y a sus asesores del servicio de inteligencia norteamericano.
La mirada del autor, que no es nada idílica ni complaciente, trasunta, en todo momento, el drama del extremo desamparo de este grupo de héroes que se internaron en la hostilidad de una selva implacable.
Los propios testimonios de los protagonistas de esa traumática experiencia, permiten visualizar la ardua lucha desplegada para sobrevivir en un territorio plagado de accidentes geográficos, animales peligrosos y con un calor realmente agobiante.
Mientras el hambre, la sed y las enfermedades provocaban verdaderos estragos en los soldados irregulares de la columna integrada mayoritariamente por bolivianos y cubanos, los enfrentamientos con tropas gubernamentales ocasionaban permanentes bajas.
Aunque en la mayoría de los casos el autor destaca el heroísmo y el valor de los luchadores que acompañaron a Ernesto Guevara, no soslaya, obviamente, las humanas claudicaciones de algunos de ellos.
La radiografía situacional no se limita a la mera recreación de lo que le sucedió a los insurrectos. En efecto, Siles del Valle también observa minuciosamente lo que aconteció en la otra trinchera, trasuntando todos los temores e incertidumbres de los soldados gubernamentales.
Humanizando a los actores de ambos bandos, el autor ensaya un profundo y removedor análisis de conductas individuales y colectivas, sugiriendo que muchos de los uniformados que combatieron a la guerrilla, fueron -casi sin proponérselo- funcionales a los intereses del poder.
Esta obra, que en su epílogo incluye una completa nómina de los guerrilleros que participaron en la frustrada campaña revolucionaria en Bolivia junto al emblemático comandante, comporta un elocuente y revelador testimonio histórico.
Escrito con el brío y la intransferible pasión de una novela de acción, «Los últimas días del Che» es un auténtico documento de inapreciable valor, que mixtura la crónica con la ficción literaria, en una construcción narrativa de vuelo poético singular.
(Edición de Debate)
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