LOS ITINERARIOS DE LA PASION CINEFILA
Con apenas diez años de edad, Jaime Costa comenzó a anotar, en lo que primero fue un cuaderno y luego varios volúmenes, absolutamente todas las películas que veía.
Con el tiempo, Costa fue ampliando la información en torno a cada filme, añadiendo el título original de las obras, más actores, las salas exhibidoras y otros datos no menos relevantes.
En «El cine tal cual era», Jaime E. Costa, compila buena parte de sus jugosos archivos, a los cuales adosa comentarios, semblanzas y reseñas publicadas en medios de prensa.
Jaime Villamil Costa nació en Melo, en 1942. Su entusiasmo por el cine se manifestó prematuramente desde muy corta edad. Incluso, a los diecisiete años, comenzó a colaborar primero en el mítico Cine Club del Uruguay y luego, unos años más adelante, con Cine Universitario. Ocupó cargos directivos entre 1969 y 1973, además de la jefatura del Departamento de Publicaciones.
Colaboró también en diversas tareas para la Cinemateca Uruguaya y escribió algunos textos en los primeros números de la revista que editó esa institución cultural, entre 1977 y 1980.
Desde 1981, ejerció la crítica cinematográfica en diversos medios escritos de nuestro país, como Ultimas Noticias, El Día, El Observador y el suplemento semanal El país Cultural.
En 1985, publicó el libro «La Comedia musical», en el marco de una colección editada precisamente por Cinemateca Uruguaya.
Fue fundador y directivo de la Asociación de Críticos Cinematográficos del Uruguay (filial Fipresci) y estuvo diez años al frente del Video Club de la Cinemateca.
«El cine tal cual era» nos ofrece la oportunidad de recordar o de conocer, a través del testimonio del propio autor, la época de mayor auge del arte del celuloide en nuestro país. A principios de la década del cincuenta del pasado siglo, Uruguay contaba con gran cantidad de salas cinematográficas. Cada barrio poseía una o dos salas de buena capacidad locativa y, en el Interior, existía también un importante circuito exhibidor.
Además, si bien siempre prevaleció en el mercado local la producción procedente de la gran industria, el cine de mayor calidad artística y menor presupuesto también disponía de un importante nicho de público.
Haciendo gala de una minuciosa memoria, el colega y escritor evoca muchas de las grandes películas proyectadas en nuestro país, desde la década del cincuenta hasta aproximadamente los setenta u ochenta. Obviamente, la selección refleja sus gustos, que, en la mayoría de los casos, son muy compartibles. El trabajo incluye una extensa nómina de filmes, todos con su correspondiente ficha técnica y un breve comentario de aquellos títulos que más conmovieron al autor. También, al final de la reseña de cada año, Costa rescata algunos momentos memorables de las cintas más destacadas.
Su memoria nos devuelve, además, entrañables imágenes de cines que ya no existen y vívidas estampas de aquellos locales que las sucesivas crisis, tanto económicas como culturales, hicieron desaparecer.
Asimismo, rememora su incansable peregrinaje de una sala a otra, buscando aquellos filmes indispensables para completar la filmografía de tal o cual actor o director.
Costa no soslaya valiosos apuntes técnicos en torno a las distintas formas de colorear, los formatos, la creación de efectos especiales y las ventajas y desventajas de los distintos avances tecnológicos, que enriquecieron o empobrecieron al séptimo arte. También recuerda aquellas míticas matinés de barrio, en las cuales el cinéfilo insaciable podía engullir dos, tres o hasta cuatro filmes en una sola tarde, que, en muchos casos, eran cortados para poder ser proyectados en menor tiempo.
El autor analiza la diferencia entre los distintos públicos según los barrios y las salas, y cómo, además del masivo cine de industria, los grandes maestros eran capaces de acaparar la atención de buena parte del público.
Por último, cabe destacar los comentarios o semblanzas sobre la vida y obra de algún destacado actor o director, lo que aporta detalles importantes y hasta poco conocidos, que coadyuvan a comprender mejor las épocas, géneros y carreras.
«El cine tal cual era» es una obra de referencia para cinéfilos y críticos, que atesora un invalorable material en torno a la producción cinematográfica de todos los tiempos. Su lectura resulta ágil, amena y ciertamente muy ilustrativa.
(Editorial Fin de Siglo)
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