LIBROS: Sátira. "Goma de mascar": una irónica novela policial de Rafael Courtoisie

Los delirios y compulsiones de la sociedad contemporánea

En «Goma de mascar», el poeta y narrador uruguayo Rafael Courtoisie construye una novela de sesgo policial, que rompe con las pautas predominantes del género, indagando en las conductas, los delirios y las obsesiones más frecuentes de la posmodernidad.

Courtoisie es, sin dudas, una de los escritores más inquietos de la escena literaria nacional, cuyo estilo original e inusual creatividad le han permitido ganar reconocimiento, tanto dentro como fuera de fronteras.

De su producción poética cabe destacar, particularmente, «Contrabando de auroras» (1977), «Orden de cosas» (1986), «Cambio de Estado» (1990), «Instrucciones para leer ceniza» (1994), «Las jaulas de la paciencia» (1995) y «Estado sólido» (1996), entre otras recordadas obras.

Por su parte, su aporte narrativo también ha resultado muy gravitante para las letras uruguayas. En este género, algunos de sus títulos de referencia son: «Cadáveres exquisitos» (1995), «Vida de perro» (1997), «Tajos» (1999), «Caras extrañas» (2001) y «Santo remedio» (2006).

La creativa versatilidad de su prosa, que suele estar cargada de fina ironía, le ha permitido posicionarse como uno de los escritores compatriotas más originales e incisivos de nuestro tiempo.

«Goma de mascar» confirma la indudable sabiduría del autor para retratar minuciosamente las etologías de una posmodernidad cada vez más prisionera de las incertidumbres, con sus rasgos más grotescos y delirantes.

Aunque el autor practica una aguda disección de algunas de las conductas y obsesiones más frecuentes de nuestro tiempo, la obra no es ni pretende ser un ensayo. Apelando a un formato policial que posee una abundante dosis de intriga, el narrador elabora una tragicomedia ambientada en una sociedad cosmopolita y consumista.

Obviamente, el escenario geográfico seleccionado es una ciudad de Estados Unidos, la potencia unipolar hegemónica, que alberga en su seno los previsibles conflictos característicos de una cultura exacerbadamente individualista.

No obstante, ya en los primeros tramos del relato, afloran los nuevos miedos de una comunidad impactada por dolorosos acontecimientos recientes, cuya soberbia invulnerabilidad se desmoronó estrepitosamente junto a las ostentosas torres gemelas.

Courtoisie imprime a su narración un sesgo de irónica novela policial, a partir del misterioso asesinado de Kate, una joven bastante osada y talentosa estudiante universitaria.

Lo curioso del enigmático homicidio es que la víctima había ideado una novedosa técnica para reciclar goma de mascar, que podía poner en jaque a poderosos intereses industriales del ramo de fabricación de neumáticos y otros productos afines.

Aunque esta circunstancia sitúa naturalmente bajo la lupa a las empresas que compiten por el dominio del mercado, los dos sospechosos principales son catedráticos y poetas de fama internacional, que pugnan por el Premio Nobel de Literatura.

Coincidentemente, ambos escritores conocían y frecuentaban a la víctima e incluso se presume que podrían haber estado relacionados afectivamente con ella, pese a la considerable diferencia de edad. Sin embargo, de las indagaciones iniciales no surge nítidamente el eventual móvil del inesperado crimen, más allá de algunos indicios que parecen incriminar a los célebres intelectuales.

Partiendo de la tesis de que si hay un caso policial debe haber quien lo investigue, Rafael Courtoisie integra a la escena literaria a dos desenfadados pesquisantes: un detective alcohólico y desencantado y su homosexual e inteligente asistente.

Como es previsible, la indagatoria resulta una experiencia singularmente laberíntica, en el decurso de la cual afloran pistas que parecen inicialmente determinantes y abundantes cabos sueltos que no permiten cerrar el expediente judicial.

En ese contexto, la narración se desarrolla en varios escenarios: la investigación, la desleal disputa de ambos intelectuales por la obtención del preciado galardón y el desarrollo del proyecto de reciclaje de goma de mascar, cuya propiedad está naturalmente en controversia.

La trama reserva un particular protagonismo a otros personajes: las atribuladas secretarias y amantes de los dos escritores, una asesina profesional, un jugador de fútbol violento pero bastante estúpido y hasta un primo de uno de los poetas vinculado a la mafia rusa, entre otras tantas excéntricas criaturas literarias.

El autor confirma sus indudables cualidades de atento retratista de la condición humana, apelando frecuentemente al sarcasmo y la ironía en su descripción de las desopilantes situaciones.

En ese contexto, el narrador pone a sus personajes al servicio de una narración deliberadamente compleja e intricada, en la cual casi nada es lo que parece ser.

Mientras el detective arrastra sus frustraciones y sus miserias, su asistente debe administrar su homosexualidad, que ­como sucede en todas las sociedades que rinden pleitesía a las apariencias- concita adhesiones y fuertes rechazos.

La crucial batalla entre los dos poetas por la conquista del inapreciable Premio Nobel de Literatura a cualquier precio, constituye una de las viñetas sin dudas más desopilantes y disfrutables de la historia.

Esta visceral contienda por la hegemonía de las letras universales, pretexta una aguda mirada crítica de Courtoisie al universo a la clase intelectual, sus egoísmos, soberbias y frivolidades.

El autor ensaya un auténtico ejercicio de demolición, que apunta a desnudar ­explícitamente- las peores miserias humanas de las elites, sus bajezas y sus sentimientos más abyectos y repudiables.

Ese implacable retrato no se detiene en la mera descripción de las conductas de los protagonistas centrales del relato, sino que también se proyecta a otros ámbitos de la sociedad.

En efecto, la lucha entre dos poderosas empresas que compiten por la posesión de la técnica de reciclaje de goma de mascar, arroja luz sobre la habitualmente desleal competencia por el monopolio de los mercados.

Courtoisie sugiere, explícitamente, que esa inmoral batalla por el dominio de la economía no repara en medios, llegando incluso, si es menester, a la comisión de delitos.

Mediante un pulso narrativo ágil y atrapante, Rafael Courtoisie construye una farsa de ribetes por momentos delirante, que se mofa desenfadadamente de un estilo de vida y una cultura de convivencia.

El idílico sueño americano naufraga amargamente bajo la pluma incisiva del autor, quien no soslaya referencias críticas a los mitos de la democracia de la potencia del Norte, a su persistente vocación imperialista y a la psicosis colectiva derivada de los atentados contra las torres gemelas.

Más allá de su mero formato policial, esta novela es una sátira posmoderna de trazo desopilante, que abunda en personajes grotescos y situaciones cuasi surrealistas.

La apelación al humor, que es permanente aún en los momentos más dramáticos, apunta a denunciar los miedos y obsesiones de una sociedad aún impactada por tragedias recientes y culpas jamás expurgadas.

«Goma de mascar» propone un regocijante ejercicio de lectura, que convoca a reflexionar en torno a las frivolidades, las miserias humanas y algunos de los conflictos más frecuentes de esta atribulada era contemporánea.

(Edición Lengua de Trapo)

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