"El humor es una especie de liberación"
–¿Con obra nueva?
–Estrené «Mi maravilloso divorcio» con Silvia Novarese en el Teatro del Centro hace dos semanas. Va estupendo de público. Es una obra de una escritora irlandesa, un monólogo que cuenta lo que son las etapas de una mujer divorciada. Es bastante interesante el hecho de que una mujer en Irlanda sienta lo mismo que en Montevideo, tal como lo han dicho todas las espectadoras que la han visto. Los problemas son comunes, el tema de la soledad, el abandono y otras cosas que trae aparejada la separación.
–¿El humor nacional
desapareció de la televisión?
–Es una elección de los canales después de muchos años de ser un sello de la televisión nacional, una especie de carta de presentación hasta en el exterior, han decidido no hacerlo. Yo sé que hacer un programa de humor representa un presupuesto alto, pero si antes se podía afrontar creo que ahora también. Es una verdadera injusticia que se estén desperdiciando actores, escritores que podrían perfectamente hacer un trabajo de nivel.
–¿Estamos viviendo
un retroceso?
–Yo siempre sostengo que el humor es una especie de liberación. Nos quejamos del gobierno en términos humorísticos y los chistes son al por mayor. Son una forma de «venganza» porque subieron el pan, la carne, etc. Al público le es imprescindible tener un programa de humor porque no es una cosa para pasar el rato, sino simplemente una forma de justicia. Cuando hacíamos Telecataplúm teníamos las noticias cantadas, con todo lo que significó para todo el pueblo uruguayo, el rating que tenía. Ahora no hay nada. Nos es que tuviera que haber algo similar, pero se podría hacer un programa de humor con la realidad uruguaya. Mientras tanto, nos tenemos que conformar viendo el baile del caño, lo que me parece catastrófico. Siguen envenenando la cabeza de la gente.
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