Desde hoy en Cinemateca Uruguaya
Desde hoy al lunes 28 en Sala Uno del Cinemateca Uruguaya se desarrollará un ciclo de cine lituano que será presentado esta tarde a la hora 18.00 por el presidente de la República de Lituania, Valdas Adamkus.
El cine lituano es una de las gratas revelaciones del cine mundial de la última década. Aunque el realizador lituano Sarunas Bartas debutó hace más de veinte años y sus filmes han tenido una considerable repercusión en festivales europeos, su descubrimiento rioplatense se produjo recién hace dos años en el Bafici (Festival de Cine Independiente de Buenos Aires).
Ahora, esa obra llega a Montevideo: una retrospectiva suya comienza hoy lunes en Sala Cinemateca (Lorenzo Carnelli 1311) , y se extenderá a razón de un programa diferente por día, hasta el siguiente lunes 28. La programación comenzará hoy con «En memoria de un día que pasó» (1980), con presentación a cargo del ministro de Cultura de Lituania. Proseguirá mañana con «Tres días» (1981), luego seguirán «El corredor» (1994, el jueves 24), «Pocos de nosotros» (1995, el viernes 25), «La casa» (1997, el sábado 26), «Libertad» (2000, el domingo 27) y «Siete hombres invisibles» (2003, el lunes 28).
Este ciclo está organizado por la embajada de Lituania en Buenos Aires, el consulado de Lituania en Montevideo y Cinemateca Uruguaya.
Lo primero que puede llamar la atención en el cine de Bartas es lo arriesgado de su propuesta y la radicalidad con que afronta ciertos riesgos: la erradicación de los diálogos, la reducción al mínimo de la acción argumental, que no estorba empero una fluidez «narrativa» que no parece necesitar de un esquema argumental definido.
Títulos como «La casa» (1997), «Tres días» (1991) o «Pocos de nosotros» (1996) no llevan al espectador a una narración lineal donde la acción de los personajes determine la relación entre el espectador y el film. Al contrario, la mayoría de las películas de Bartas juegan con la recepción impresionista de las imágenes. Su cine está concebido pensando en la percepción emocional e inmediata de las imágenes antes que en la reflexión intelectual. Es, ante todo, un «cine perceptivo» que no supedita sus imágenes a una intención esteticista.
El propio cineasta rechaza cualquier interpretación teórica sobre su trabajo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad