Apuntamos a un sabor agridulce
–¿Estrenando una nueva obra?
–Sí, se llama «Código de barras» y se lanzó el pasado miércoles y volverá el miércoles 23. Trata acerca de la decadencia de la sociedad, en la que nadie se hace cargo de nada. Es un café concert compuesto de seis escenas que apunta a conmover y dejar un sabor agridulce. Lo realizamos los miembros de la compañía Desafinados, integrada por nueve actores de diferente formación, reunidos bajo la propuesta de un trabajo de laboratorio. A partir de textos escritos por diferentes autores tratamos de presentar nuevas opciones que apunten a nuestro desarrollo. Lo que buscamos es mezclar la mayor cantidad de disciplinas artísticas dentro de un mismo espectáculo. Por ejemplo texto, danza, música, plástica, etcétera. La propuesta es mantener un elenco y un director estables, desarrollando todas las acciones para que el espectáculo se autosostenga. Por esto todos participamos del vestuario, maquillaje, escenografía, armado general y producción. Los actores que integramos esta propuesta somos Andre Dupont, Noelia Acosta, Emilio Meneses Costa, Fernando Lodeiro, Raquel D´Ursi, Antonella Lizardi, Emiliano Mosciaro, Maximiliano Mosciaro y yo. La dirección corre por cuenta de Rocío Villamil, con quien aprendí este oficio y a la que admiro muchísimo. Nos llamamos los Desafinados porque así sentimos, vivimos. Porque, por un lado, somos muy dispares unos de otros pero, por otro, somos iguales en la pasión que nos une.
–¿Qué te permite expresar «Código de barras»?
–Me permite expresar, con humor cruel, la cotidianidad, el entorno de todos los días en el trabajo, nuestra casa, la familia. A través del humor y el sarcasmo vamos hacia lo social y nos conmovemos. Es un espectáculo en el que se usan todos los sentidos. Es uno de los desafíos más importantes que he tenido hasta ahora.
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