Escritores exigen equidad
Escritores latinoamericanos denunciaron en Madrid cierto «desinterés» de la industria editorial española por lo que ocurre en ese sector al otro lado del Atlántico y criticaron la actuación de las grandes multinacionales. «A la hora de querer saber, hay más apetito desde América Latina que desde España», señaló el escritor colombiano Mario Jursich. «El interés español por lo que ocurre al otro lado del océano no es tan grande», afirmó Jursich acompañado por personalidades como la directora del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), Isadora Norden.
Por su parte el escritor colombiano Ricardo Cano lamentó que haya «grandes empresas editoriales que marcan pautas que las pequeñas no pueden alterar. Son políticas editoriales en España que hunden otras en América Latina».
Según datos del Cerlalc, en 2005 el 29 %; de los libros importados por Latinoamérica era de origen español, mientras las exportaciones de esa región a España correspondieron a «apenas un 2,3 %;» de su facturación. Las exportaciones latinoamericanas de libros a España rondan los 9 millones de dólares, mientras que las exportaciones de libros españoles hacia el continente latinoamericano superan los 244 millones de dólares. Cano denunció la existencia en Latinoamérica de «una especie de reverencia por España». «Ocurren cosas paradójicas como que no se le dé importancia en un país latinoamericano a un escritor hasta que no ha pasado por la prueba española. Eso es deplorable», afirmó.
Para el escritor argentino Andrés Neuman, «sería interesante que los grandes grupos editoriales tomasen el ejemplo de la Real Academia Española, que pasó del etnonacionalismo a la colaboración estrecha con otras academias latinoamericanas». Cano matizó que España puede ser el vínculo entre los países del otro lado del Atlántico, aunque esta misión implica el riesgo de que Madrid «pueda sentir que tiene el poder de decir quién sí y quién no». El hondureño José Antonio Funés criticó la prioridad que se da a «países donde hay un gran mercado como Argentina, México o Chile, dejando marginados a otros más pequeños», antes de arremeter contra la calidad de la actual producción literaria latinoamericana: «se vende menos literatura y más papel», declaró.
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