
Cuenteme de su libro “El paraíso posible”.
Yo soy psicóloga, y trabajé y trabajo muchísimo, con niños y adultos. Entonces quise integrar mi experiencia como terapeuta y llegué a una teoría: que hay necesidades emocionales, que las divido en subgrupos, así como hay necesidades lógicas de hambre, de beber, de defenderse de las inclemencias del tiempo; en los afectos hay necesidades afectivas psicológicas. Esto lo han dicho muchas personas. Cuando no son saciadas o son saciadas a medias, o mal, en la infancia esto acompaña el resto de la vida, creando heridas emocionales. Pero el libro lo llamo “El Paraíso Posible” porque muestro que hay salidas, hay posibles herramientas para poder saciarlas, por ejemplo, yo fui una niña abandonada, no querida, entonces mi necesidad de recibir amor no fue saciada correctamente porque no recibí amor de mi mamá y mi papá, entonces hoy como adulta tengo problemas. Bueno, una vez que tomo conciencia que tengo un problema en ese subgrupo de necesidades afectivas, en el libro explico que hay formas de saciarlas para no estar toda la vida, llevando esa carga, esa etiqueta.
¿Siempre hay tiempo de cambiar?
Sí, siempre se puede cambiar. Si bien cuando yo hablo de la genética y lo ambiental siempre hay una interacción, siempre se puede cambiar. Evidentamente esta es la pregunta que siempre me hacen las personas hay hábitos, hay cosas que son más fáciles y cosas que son más centrales, personas que son más rígidas, y otras que son más predecibles, siempre se puede cambiar. Eso es lo que quiero explicar, siempre se puede cambiar. Claro que sí.
¿A qué público apunta?
A personas sensibles de todas las edades que quieran sentirse mejor, desarrollar sus potencialidades, mejorar su calidad de vida. No andar con cargas emocionales. Que busquen cambiar el guión de vida.
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