La tradición del Cascanueces

Con champaña y fiesta para los niños, el Ballet de San Francisco abrió el martes 12 la temporada navideña, presentando, como ya es tradicional, el ballet El cascanueces de Piotr Ilich Chaikowsky en la Opera House.

En 1944, el director artístico del Ballet de San Francisco, William Christensen, ofreció por primera vez en Estados Unidos este ballet, que el compositor ruso y el libretista E.T.A. Hoffman ambientaron en la noche navideña para delicia de los niños del mundo.

Esa noche nació una tradición. Desde entonces, en todos los Estados Unidos, en más de un centenar de teatros, este ballet «es parte» del espíritu navideño y los padres van con sus hijos a disfrutar del espectáculo.

«Nunca pensé que esa producción se iba a convertir en una tradición anual a nivel nacional», dice hoy quien es director emérito del Ballet de San Francisco.

Shchelkunchik (título original en ruso del ballet de Chaikovsky), tuvo su estreno mundial el 17 de diciembre de 1892 en el Kirov Ballet de Rusia. Presentada por «Herr Drosselmeyer», los juguetes de la casa se animan en plena noche y hay una fantástica aventura en la que aparecen entre otros el Cascanueces, el Rey de las Nieves, el Hada de la Ciruela.

Cincuenta años más tarde, en la Nochebuena de 1944, William Christensen estrenó la pieza por primera vez en los Estados Unidos. Llegaron a San Francisco para colaborar, dos miembros del Ballet Imperial de Rusia: Alexandra Danilova y George Balanchine.

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