LIBROS: Crónica. "Los comunistas y la historia uruguaya", de Aníbal Toledo Casanova

La lucha por un mundo sin explotadores ni explotados

En «Los comunistas y la historia uruguaya», el bancario y militante gremial Aníbal Toledo Casanova elabora una minuciosa crónica acerca de esta fuerza política referente, cuya lucha resultó crucial para el proceso de acumulación de fuerzas de la izquierda, la resistencia a la dictadura y la restauración democrática.

Toledo, que nació en el barrio Piedras Blancas el 23 de noviembre de 1931, militó en el sindicato bancario desde la década del cincuenta del siglo pasado, afiliándose, en 1967, al Partido Comunista del Uruguay (PCU)

Bajo el gobierno autoritario de Jorge Pacheco Areco, y en el marco de la aplicación de medidas prontas de seguridad, padeció represión y militarización. También fue separado del cargo que ocupaba en el Banco de la República.

Posteriormente, ya en tiempos de la dictadura, fue despedido, encarcelado y sometido a torturas, permaneciendo privado de su libertad durante siete años.

Asumió diversas responsabilidades políticas en el PCU, integrando su Comité Ejecutivo entre los años 1985 y 1990, lapso que coincidió con el primer tramo de la restauración democrática y la reorganización del movimiento sindical.

Este libro, que se nutre de crónicas, relatos, documentos y hasta de fotos de época, es el fruto de una minuciosa pesquisa, que Toledo encaró con la devoción que profesa por la entrañable organización política en la cual milita desde hace medio siglo.

Más allá de la mera calidad de la escritura, que no es, obviamente, la de un consumado escritor, este trabajo tiene el intrínseco valor de documentar la forja de un partido político paradigmático de la izquierda nacional.

Con un criterio si se quiere hasta pedagógico, el autor inicia su aventura literaria con una reveladora introducción, que ilustra al lector en torno al significado histórico de la revolución socialista rusa de 1917.

Aunque algunas referencias puedan parecer obvias, ese introito oficia como disparador de la reflexión, en torno a la naturaleza ideológica del marxismo-leninismo y su crucial influencia en el pensamiento contemporáneo.

Con un criterio de interpretación histórica que resulta naturalmente plausible, Toledo no soslaya referencias a la revolución francesa, que demolió a la aristocracia e instaló una democracia liberal burguesa, y a la Comuna de París, que fue el primer alzamiento proletario.

Estas reflexiones operan como soportes teóricos para desarrollar su pensamiento en torno a la concepción científica de la realidad, que emerge del cuerpo de ideas contenidas en el emblemático manifiesto elaborado por Carlos Marx y Federico Engels.

Con indisimulable pasión despojada de inconvenientes tecnicismos, el autor conforma un sólido alegato contra el sistema capitalista y sus miserias, reivindicando el derecho de la clase obrera y sus aliados estratégicos, a luchar por la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados.

Esa suerte de búsqueda histórica que ha guiado el derrotero de los pueblos rumbo a la emancipación, comporta ciertamente un periplo tan prolongado cuanto azaroso.

En el primer capítulo de este trabajo, el escritor ensaya un ejercicio de memoria, que abarca desde el nacimiento del Uruguay independiente hasta mediados del siglo pasado.

Intercalando abundantes referencias históricas, Toledo reconstruye el parto fundacional de las organizaciones obreras de nuestro país, que fueron prematuramente impregnadas por ideales revolucionarios, anarquistas y socialistas.

Si bien sitúa el nacimiento de los sindicatos a fines del siglo XIX, el autor concentra su atención particularmente en las primeras décadas del siglo pasado, fuertemente marcadas por las disputas partidarias y la dicotomía entre el reformismo batllista y los poderosos nichos conservadores y reaccionarios.

En ese contexto, Toledo destacada la fundación de los Partidos Socialista y Comunista, en el marco de una sociedad movilizada por un fragmentado movimiento obrero, que, por entonces, luchaba por el límite de la jornada laboral, entre otras reivindicaciones no menos relevantes.

Aníbal Toledo evoca las marchas y contramarchas de esa épica por la dignidad, jalonada por la actividad y la creciente madurez de un Partido Comunista siempre situado a la vanguardia.

Aprovechando al máximo el limitado espacio disponible, Toledo recrea la militancia obrera y política de la década veinte del siglo pasado, la crisis mundial de 1929, los altibajos del reformismo, la dictadura de Gabriel Terra y la inauguración del neobatllismo, bajo el liderazgo de Luis Batlle Berres.

Todos los episodios narrados merecen un análisis particular del autor, quien explica las diversas connotaciones de la crisis y el derrumbe del denominado Estado de Bienestar, que comienza a mediados de la década del cincuenta.

Si bien atribuye este traumático descaecimiento a un cambio en la escenografía de los mercados del período de posguerra, Toledo no soslaya explícitas referencias a las propias contradicciones sociales de la democracia liberal burguesa.

En el segundo capítulo, el escritor asume una visión crítica de los dos gobiernos nacionalistas inaugurados en 1959, caracterizados por la virtual demolición de la arquitectura estatista, una desmesurada apertura de la economía, el aumento de la dependencia respecto al capital financiero, el colapso del aparato productivo, la carestía, la desocupación y la represión.

Paralelamente, reproduce textualmente varios documentos, que definen la línea estratégica del Partido Comunista y sus intentos por construir la unidad de la izquierda.

Obviamente, Toledo no soslaya referencias a la revolución cubana, al desencanto de parte de la izquierda uruguaya con la vía electoral y a la experiencia guerrillera, sobre la cual formula algunas apreciaciones que resultan altamente controvertidas.

Sin embargo, su abordaje resulta realmente plausible, cuando ingresa en el análisis del gobierno autoritario de Jorge Pacheco Areco y sus excesos: salvaje represión, ilegalización de sindicatos y fuerzas políticas, censura de prensa, encarcelamientos ilegales, torturas y asesinatos.

Aunque Toledo liga naturalmente todos esos acontecimientos a la propia peripecia histórica del Partido Comunista, este trabajo tiene siempre un alto valor documental.

El autor explora hitos fundamentales nuestro pasado reciente, como la violencia política, el Golpe de Estado, la heroica huelga general y la clandestina resistencia de la izquierda y los trabajadores al gobierno autoritario, tanto en el ámbito interno como desde el exilio.

Obviamente, el último capítulo está consagrado a la restauración democrática y el largo proceso de acumulación de fuerzas del Frente Amplio, hasta el ansiado acceso al gobierno nacional.

Mediante la recreación de la historia del Partido Comunista Uruguayo, Aníbal Toledo analiza los momentos más cruciales de un pasado jalonado por la lucha popular, pero también por la pesadilla del autoritarismo y el dolor de la pérdida.

El trabajo tiene el intrínseco valor de lo testimonial y lo documental, convocando a reflexionar en torno a la necesidad de seguir bregando por la construcción de un Uruguay más soberano, justo y solidario.

(Editorial Orbe)

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