LA TRISTE ARGENTINIZACI0N DEL CONVENTILLERISMO (1)
Las neuronas estaban achuchadas, cansadas, en un viernes (20) porque el frío y la lluvia no querían dejarlas salir. Era de tarde. Llegó la idea. Toda la familia tomó su lugar y encendimos la televisión. Lo esperado era una maravillosa excursión de aventuras por la memez y el mal gusto de todo lo ofertado.
Fue todo un acierto porque quedamos atrapados sin salida de los programas casi en cadena en todos los canales privados, con participación generadora, al parecer, de Televisión Nacional. Habría sido el 5 el detonante de todo el argumento de esa historia que nos hizo más hermanos que nunca de los porteños en la nadería, en la vaciedad, en lo grotesco, en lo absurdo de creer que estábamos ante el gran notición del año, una pelea de una mujer prefabricada que parece ser muy mala, muy olvidadiza de sus orígenes orientales, de acuerdo a quien sería su creador, su lanzador a la fama..
«Mina que te manyo de hace // rato, perdóname si te bato// de que yo te vi nacer// Tu cuna fue un conventillo// alumbrao a querosén» decía un tango de Pascual Contursi.
Esta sería la acusación menor a Claudia Fernández, una uruguaya que con sus 32 años recién cumplidos, está teniendo una figuración importante en el cambalache del espectáculo porteño.
Comenzamos en Teledoce, a las dos de la tarde con «Los profesionales de siempre», esos chimenteros que maneja a placer la flaca pelirroja, tirando mucha leña al fuego en una entrevista que mantuvieron en directo con Montevideo y con Rafael Goncálvez, conductor responsable de «Café versátil» y con un señor que era presentado como Raphael Dufort, quien dijo ser productor, actor, director de tremendos éxitos en el teatro nacional, en el music hall criollo.
Vale aceptar que Dufort tuvo su espectáculo exitoso con «Boom», que dirigió en principio Jorge Denevi, y luego pasó a manos de su hermano, Alvaro Dufort.
La obra se repitió con Moria Casán y Orlando Pettinati y resultó un fiasco, y luego la llevó a Carlos Paz con Graciela Alfano, donde, según cuentan, tuvo algo de suceso.
Algo olvidábamos. En el medio de esta mezcla aparece un periodista Daniel Alejandro, que trabaja en la revista uruguaya Caras y Caretas, que además dirige un semanario de chimentos que acompaña la guerra contra Claudia.
Este escribidor tenía parte, desde el momento que provocó un temblor en Argentina, cuando lanzó su periódico con un titular en portada que decía «Tinelli se separa» y dejaba entrever, siempre de acuerdo a los dicentes, que Marcelo se entrelazaba con Eunice Castro, a la que le habría regalado un auto y otras cositas más.
Ahora este periodista aparecía en tele amenazando a Claudia con destapar toda la olla de sus años jóvenes, mostrando o haciendo oír lo que tenía grabado de sus charlas con la muchacha, la que le habría dicho cosas tan fuleras, como la de todas sus aventuras sexuales y la gran «bomba», la del amante argentino que no se nombraba, pero que sería tremendo en su efecto contra toda la sociedad del vecino país, suponemos con caída del dólar, corrupciones deschavadas de valijas con mucha plata, desabastecimientos, guerra con los productores agropecuarios y otras derivaciones graves para la salud de cualquier mente normal.
Todo sería tan grave si se conoce ese nombre del amante argentino que Rafael Goncálvez, el conductor de Café Versátil, llegó a decir que se produciría un «Sutnami» si ellos confesaban quien era.. Vaya, vaya, vaya, tremendo desliz de Goncálvez en admitir que estaba en medio del juego sucio.
En todos estos cuentos aparecen otras figuras uruguayas mencionadas, Mónica Farro, Andrea Ghidone y el travesti Abigail Pereira. Por lo que tendremos que continuarla otro día, quizás mañana.
Para esperar esa segunda parte vale robar unas estrofas de «Bronca» con letra de Mario Battistella cuando decía: » Lo cortés pasó de moda, no hay modales con las damas, ya no se respetan las canas, ni las leyes ni el poder. La decencia la tiraron en el tacho ´e la basura, y el amor a la cultura todo es grupo, puro blé».
Compartí tu opinión con toda la comunidad