Primicia. Dos reporteros tras una noticia que puede ser la última de sus vidas

Richard Gere pasa las de Caín en "Corresponsales en peligro"

Ni película bélica, ni de suspenso, el filme se enfrasca en un intento fallido y desorientado de sátira, pretendiendo que el espectador se ría de cosas que no tienen ni la menor gracia. Su punto a favor: entretener a quienes no presentan muchas exigencias.

Este es un híbrido cada vez más común en la industria cinematográfica actual, donde se pretende ser transcendente con temas importantes (guerras, exterminios), pero cayendo en la incredibilidad, debido al tratamiento estético e ideológico de asunto, teniendo como único (y válido) objetivo el entretenimiento pasatista.

Veamos: el corresponsal de guerra en cuestión y su cámara, han estado cubriendo cuanta guerra ha habido a lo largo y ancho del mundo ­es verdad que nunca faltan­ para una poderosa cadena televisiva estadounidense. Africa, Centroamérica, Oriente Medio han sido abono para su trabajo. Un mal día, Hunt pega una patinada frente a las cámaras, pierde credibilidad en un sistema que tritura a las personas, mientras que su compañero camarógrafo asciende en «su» carrera.

Cinco años después (¿observaron que el tiempo en el cine se adelanta de a tres o cinco años?), Duck regresa a Sarajevo con un joven periodista para realizar un reportaje sobre el quinto aniversario del cese de la guerra en Bosnia. Allí reaparece Hunt, como un fantasma, proponiéndole una primicia mundial que los llevara ­fundamentalmente a él­ a la cima de la profesión.

La idea es ir tras «El Zorro», un criminal de guerra local muy buscado por la justicia. Es ahí dónde comienza la aventura, la cacería, con el trasfondo, cuando no, de la siempre presente CIA, complicando aún más el asunto. Basada en una historia real, Gere se entrevistó con los verdaderos protagonistas de este relato, como para darle un mayor marco de seriedad a la historia.

Dueño de una extensa y muy exitosa carrera, este actor versátil y habitualmente desperdiciado, se las ingenia para ser el sostén de todo, hasta transformarse en lo único atendible de la película. Además, Gere es un bien pensante que ha viajado a zonas conflictivas como Nicaragua, El Salvador, Kosovo y el Tíbet, dándole una visión extra sobre esos asuntos y que aplicó en esta cinta dirigida por Richard Sheppard, alguien que hace bien los mandados y que ha estado al frente de ideas atendibles como Oxigen (1999, con Adrien Brody) o dislates del estilo de Matador (2002, con Pierce Brosnan y Greg Kinner.

«Corresponsales en peligro» pone la mira, de a ratos, en el paisaje humano y geográfico de las posguerras, en este caso Bosnia, pero trasladable a otro punto del globo, con cierto toque dramático que puede recordar a «Buenos días Vietnam». Muestra como esos escenarios le pueden cambiar la cabeza a cualquiera y lo difíciles que son las condiciones de trabajo de los periodistas que cubren esos eventos.

El problema es la banalización y la liviandad con la que se trata un tema presuntamente más serio. En lo visual, el director optó por un acercamiento en clave documental y Richard Gere hace el resto poniéndose sobre sus hombros algo que debió tener un punto de mira más alto.

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