Inauguran muestra de Joan Miró

El miércoles a las 19.00 horas, el Museo Nacional de Artes Visuales hospedará una nueva muestra de Joan Miró, diferente de las conocidas en el mismo lugar.

En 1996 en el museo del Parque Rodó tuvo lugar la más importante de las varias exposiciones de Miró realizadas en Montevideo. Numerosos dibujos, pinturas, grabados, esculturas y libros dieron cuenta de la diversidad de un genio múltiple con obras procedentes de la colección Pilar y Joan Miró de Mallorca. Ahora vuelve con La magia de los sueños, del coleccionista español Alberto Melgar, conde de Villagrán, dibujos y grabados en un tono más intimista, poco difundido, y por eso de disfrute mayor, como se pudo ver durante los últimos seis meses en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires.

Personalidad mayor del arte del siglo XX, Joan Miró (1893-1983) nació en Barcelona, con familiares orfebres y ebanistas y aunque dotado para el dibujo desde la infancia sus inquietudes oscilaron entre estudiar artes o técnicas empresariales que, tras una grave enfermedad, optando por frecuentar diversas academias de arte barcelonesas y entrar en contacto con la modernidad. Así, sus primeros trabajos dejaron la huella del impresionismo, el fauvismo y cubismo y los paisajes recogían la precisión de las miniaturas persas, la riqueza del color plano y la animada configuración formal.

En su primer viaje a París en 1919 localizó a Picasso amistando de por vida. Instalado con taller propio en 1920, conoció a poetas y escritores (Pierre Reverdy, Tristan Tzara, Max Jacob, André Masson, Picabia, Ribemont- Dessaignes, André Breton, Michel Leiris, Paul Eluard, Raymond Queneau, Louis Aragon , Robert Desnos, Antonin Artaud, Gertrude Stein, Man Ray, Ernest Hemingway, Roland Penrose, Henry Miller) y los grandes marchands Khanweiler y Rosenberg, es decir, el núclo fundamental de las vanguardias históricas.

Al fundarse el surrealismo en 1924, se incorporó al movimiento aunque conservando un individualismo y una libertad de expresión que caracterizaría toda su obra. Junto a Max Ernst diseñó decorados para los Ballets Rusos (después lo hará para Leonide Massine), visitó Bélgica y Holanda que motivará la serie de Interiores holandeses (1928) en homenaje a los maestros y su trayectoria comenzó a ser conocida en numerososas muestras individuales y colectivas, incluso en Estados Unidos. Participó en el pabellón republicano de la Feria Mundial de París de 1937 al lado de Picasso y el Guernica. En 1940 la guerra lo obligó a radicarse orimero en Normandía, luego en Mallorca. Profundizó las técnicas murales, cerámica y grabado y conoció un enorme éxito de crítica y público en Nueva York, Chicago, Londres, Tokio, París. En 1975 se abrió la Fundación Miró en Barcelona, luego de haber recibido las mayores distinciones (Gran Premio Internacional en la Bienal de Venecia, 1954). Murió, en plena gloria, a los noventa años, el artista que no distinguió entre poesía y pintura y dejó que el encanto original y la alegría de crear se manifestaran con rotundidad en signos caligráficos poblados de misterio y esplendor cromático, acaso encondiendo la angustia existencial que sintió y confesó.

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