ROMANCE EN TIEMPOS REVOLUCIONARIOS
Marcos Aguinis nació en Córdoba, Argentina. Escritor, ensayista y periodista, su obra se caracteriza, entre otras facetas, por el abordaje de temas polémicos, que suelen identificar sus novelas.
Es evidente en su técnica de escritura y en su estrategia de construcción de personajes y situaciones, la clara influencia de plumas referentes del boom latinoamericano, como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Juan Rulfo.
De su vasta producción literaria cabe destacar: «La cruz invertida», «Refugiados: crónica de un palestino», «La conspiración de los idiotas», «Profanación del amor», «La gesta del marrano», «La matriz del infierno» y «Los iluminados», entre otras.
Con referencia a su obra ensayística, polémica por los abordajes, algunas veces contradictorios con la ideología profesada en su carrera política, son particularmente destacables libros como «Carta esperanzada a un general», «Elogio de la culpa», «Las redes del odio» y «Un país de novela».
«La pasión según Carmela», su última entrega literaria, que ya ingresó en su tercera edición, es una historia de amor de ribetes épicos, que se desarrolla en la convulsa Cuba de los estertores de la dictadura de Batista y los comienzos de la revolución castrista.
Luego de que Fulgencio Batista asaltó el poder en 1952 y estableció una terrible dictadura en el país, Fidel Castro se transformó en el líder de una organización revolucionaria clandestina, cuyas audaces acciones pusieron en jaque al gobierno autoritario.
El 26 de julio de 1953, Fidel encabezó el heroico asalto al cuartel de Moncada -en Santiago de Cuba- por lo cual fue encarcelado.
En el juicio, el paradigmático líder se hizo cargo de su propia defensa. Su alegato lo expuso mediante un recordado discurso (La historia me absolverá) que, más tarde, se transformó en una de las más poderosas consignas políticas de la revolución.
Condenado a 15 años de prisión, Fidel Castro fue amnistiado en 1955, exiliándose sucesivamente en Estados Unidos y México, donde fundó el Movimiento 26 de Julio.
El 2 de diciembre de 1956, regresó a Cuba con una fuerza de 82 hombres, de los cuales 70 murieron en combate al desembarcar desde el barco Granma, en la playa de las Coloradas, en el extremo suroccidental de la isla. Fidel, su hermano Raúl y Ernesto «Che» Guevara se encontraban entre los 12 supervivientes.
Con su base principal en Sierra Maestra, donde se internaron los revolucionarios dirigidos por Fidel Castro, el Movimiento 26 de Julio fue ganando apoyo popular, principalmente en los ámbitos estudiantiles.
En diciembre de 1958, con el respaldo del Partido Popular Socialista, la fuerza avanzó hacia La Habana, ciudad de la cual huyo el dictador Batista, el 1º de enero de 1959. Siete días después, Castro concretó su triunfal arribo a la capital, poniendo colofón al definitivo triunfo de la Revolución Cubana.
Fidel Castro asumió como primer ministro en febrero de 1959, cargo que ostentó hasta 1976, cuando asumió la presidencia del Consejo de Estado, que, según la nueva Constitución de diciembre de ese año, concentraba la jefatura del Estado y del gobierno.
Los protagonistas de la novela, se encuentran, por distintas razones, a la cabeza del proceso revolucionario, unidos no sólo por el sentimiento, sino también por la esperanza de una Cuba más justa.
El peso de la narración descansa sobre Carmela, la hija predilecta de una acaudalada familia de la más rancia burguesía cubana. Infeliz por su fracasado matrimonio y angustiada por el horror de la dictadura de Batista, la muchacha decide unirse a la incipiente guerrilla, por la cual profesa una admiración rayana en la ingenuidad.
Carmela es una joven soñadora y algo fantasiosa, quien idealiza a los guerrilleros e incluso atribuye al ejército salvador ribetes literarios, comparando a Fidel Castro con el héroe mitológico Ulises.
En Sierra Maestra, conoce a Ignacio, un apuesto y subyugante joven, con quien había quedado virtualmente hechizada pese a no intercambiar palabra alguna.
En un principio, la protagonista vive el proceso revolucionario como una aventura cinematográfica y su relación sentimental, aún entre el miedo y el fragor de los combates, como un idilio mágico, extractado de una novela rosa.
Este abordaje algo endeble del personaje femenino, resiente, en buena medida, el impacto dramático del relato, al cual le resta fuerza y vigor narrativo.
En el decurso de la obra, el autor se vale de muchos personajes reales, como Camilo Cienfuegos, Fidel Castro, Ernesto Guevara y Húber Mattos, a quienes manipula a su antojo, algunas veces con resultados polémicos, fruto más de la imaginación de Aguinis que de una concienzuda investigación.
A medida que evoluciona el desarrollo del periplo literario, también Ignacio, el joven revolucionario, oficia de narrador, sumando su voz a la del propio autor.
El cambio de estilo y de lenguaje que debería evidenciarse claramente entre uno y otro personaje no está lo suficientemente marcado, lo que desdibuja la identidad de las criaturas literarias.
Si bien el eje de la novela es el romance entre los protagonistas, el trasfondo político y social juega un papel preponderante, más que nada cuando Carmela e Ignacio comienzan a desengañarse del proceso revolucionario.
Aunque Marcos Aguinis exhibe su reconocida solvencia y sabiduría narrativa, el resultado final está lejos de colmar las expectativas del lector.
(Editorial Sudamericana)
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