Entre la teología del mercado y el oscurantismo posmoderno
En «El camino de la libertad», el escritor uruguayo José Portillo ensaya una visión sombría y desencantada en torno al presente de la humanidad, analizando sus más complejos conflictos y flagrantes contradicciones.
Aunque el autor es doctor en medicina en la especialidad pediatría, su formación académica no se agota en la ciencia. En efecto, también realizó estudios de maestría en filosofía.
Es responsable, asimismo, de numerosos artículos sobre diversas disciplinas científicas y humanísticas, en Uruguay, Argentina, México y España.
Su producción, tanto en autoría como en coautoría, incluye los siguientes títulos: «Teoría social de la salud» (1991), «La adolescencia» (1992), «La adolescencia, salud y enfermedad» (Premio Nacional del MEC, en 1992), «La sexualidad en los adolescentes» (1992), «Otra racionalidad médica» (1993), «Medicalización de la sociedad» (1993), «Medios de comunicación y vida cotidiana» (1995), «Sociedad, cultura y salud» (1997) y «Ciencia y Utopía» (Premio del MEC, en 2003).
«El camino de la libertad» es un trabajo ensayístico desafiante, que discurre entre la reflexión crítica y la construcción teórica en torno a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la fundación de una democracia más plena, justa y humana.
Para estructurar su línea de pensamiento, el autor se apoya en el aporte de referentes filósofos de todos los tiempos, lo cual le permite examinar, aún con mayor agudeza y profundidad conceptual, algunos de los conflictos humanos más frecuentes, irritantes y controvertidos.
En ese contexto, Portillo aborda los principales males sociales que azotan a la humanidad contemporánea, como la pobreza, la exclusión, la pérdida de los valores, los dogmatismos más arraigados y las devastadoras consecuencias de las políticas neoliberales.
El ensayista cuestiona ácidamente a la fe que paraliza la razón y a los vendedores de falsos paraísos celestiales o terrenales, cuyas prédicas casi siempre devienen en conformismo y resignación.
Desde su propia introducción, este libro desafía a la reflexión, al poner sobre el tapete las agudas contradicciones de la modalidad industrialista de producción nacida del vientre de la modernidad.
Portillo advierte el fracaso de un sistema incapaz de colmar las necesidades y expectativas de los colectivos sociales, particularmente en materia de igualdad de oportunidades.
Ese razonamiento lo conduce, inexorablemente, a analizar las dicotomías y vulnerabilidades del modelo de acumulación capitalista, en el cual la razón se ha transformado en una herramienta hegemónica.
Aunque el autor no plantea los antagonismos humanos en términos de lucha de clases e incluso emparda el fracaso del socialismo real con el de las prácticas capitalistas, concentra toda su artillería sobre la teología del mercado.
En ese contexto, comienza a abordar las diversas facetas del neoliberalismo, en su cualidad de fase más avanzada del sistema hegemónico, y de la cada vez más difundida y asimilada teoría de la globalización planetaria.
Recurriendo a indicadores de impacto, José Portillo inaugura su periplo ensayístico con el siempre urticante tema de la pobreza, una de las más persistentes calamidades de nuestro tiempo.
Si bien muchos de los números aportados no resultan novedosos, el investigador adosa una lúcida interpretación que nos permite comprender algunas de las facetas más críticas de este fenómeno.
El autor no soslaya críticas a la actitud conformista de buena parte de la humanidad frente a la dimensión de la tragedia, fustigando ácidamente a la mayor potencia económica del mundo.
En tal sentido, marca las paradojas de una sociedad que, mientras mantiene un exasperante bolsón de pobreza en su tejido social doméstico, pretende exportar su mítico «sueño americano» fuera de fronteras.
José Portillo sostiene su tesis en el segundo capítulo de este trabajo, cuando ingresa plenamente en el examen de la teoría neoliberal, su praxis y sus consecuencias.
Su razonamiento aborda, naturalmente, la crisis de los paradigmas y las tradicionales políticas de ajuste inspiradas desde los grandes centros de poder, que han agudizado dramáticamente las asimetrías sociales, particularmente en las naciones dependientes y periféricas.
El autor focaliza su lupa sobre el catecismo neoliberal y la aplicación de sus recetas recesivas y excluyentes, que suelen marginar a vastos sectores del colectivo social de los beneficios de la educación, la cultura y la salud.
En el capítulo sugestivamente intitulado «La radicalidad del mal», Portillo articula una dialéctica basada fundamentalmente en la conjugación de valores inherentes a la condición humana.
Pese a que inicialmente el autor desarrolla el tema desde la óptica de la valoración filosófica y hasta religiosa, su razonamiento se desliza luego hacia los territorios trágicos del presente.
Citando valiosos aportes de pensadores e historiadores del pasado y del presente, el investigador fustiga a los irracionales fanatismos y a la lógica de los totalitarismos.
Desestimando toda mirada maniqueísta, Portillo condena la paranoia genocida de las dictaduras latinoamericanas, aunque también reserva ácidos cuestionamientos para las agresiones militares perpetradas por los Estados Unidos y la prédica agresora y belicista del presidente George W. Bush.
En uno de los tramos sin dudas más controvertidos de su trabajo, José Portillo demuele los dogmatismos, ensayando una minuciosa reflexión en torno a los determinismos y los indeterminismos.
En tal sentido, analiza diversas teorías sobre la causalidad, la voluntad y la dinámica de la historia, desestimando la invalidez de las visiones exacerbadamente ortodoxas y estructuradas en torno a la realidad, que es casi siempre susceptible de mutabilidad.
Obviamente, cuando aborda el siempre complejo tema de la libertad, su mirada está impregnada por las controversias, los debates dialécticos, los dilemas y las incertidumbres.
En su multidisciplinario análisis, Portillo no soslaya referirse a la solidaridad, que suele estar en la centralidad de proclamas, discursos y alegatos de naturaleza ética.
Ello le permite examinar el estado de las relaciones sociales, tanto desde el ángulo de la sensibilidad colectiva como de las políticas públicas aplicadas desde los centros de decisión.
José Portillo se refiere también a otras materias no menos trascendentes, como la responsabilidad, el respeto, la ética y los derechos humanos.
El camino de la libertad» es un ensayo reflexivo, incisivo y desafiante, que apunta claramente a restaurar la cultura del debate filosófico, en torno a las cuestiones más apremiantes y angustiantes de nuestro tiempo histórico.
En este libro, el autor, que demuestra ser un estudioso de la condición humana, corrobora su inquieta sensibilidad por desentrañar algunos de los más inextricables dilemas e incertidumbres del presente.
Aunque la visión de Portillo es en su formulación teórica bastante desencantada, igualmente propone la imperiosa necesidad de encarar la construcción de una nueva ética de convivencia.
(Editorial Trilce)
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