El gurú del sexo: Ray Charles cuenta la historia de su vida
Las 361 páginas de texto están divididas en varios capítulos que -excepto los tres últimos- fueron publicados en 1978. David Ritz agregó posteriormente la información sobre cómo conoció y trabajó con Charles y, después de fallecido el artista en 2004, cómo fueron sus últimos días de vida.
El capítulo final es una detallada lista de todos los discos, grabaciones y videos, acompañada por notas y comentarios con las distintas etapas del trabajo de Charles en las diferentes productoras fonográficas. El público uruguayo pudo ver hace un par de años la película «Ray», que estaba basada en este libro. Dirigida en 2004 por Taylor Hackford y con la sensacional actuación de Jamie Foxx, recreaba con bastante fidelidad los difíciles acontecimientos que tuvo que superar el artista para llegar a ser una figura de renombre internacional.
El libro, como es obvio, trae para el lector muchos más detalles de esa trayectoria. Charles cuenta como vivió su infancia en un estado de pobreza extrema, mitigada por el trabajo y la fuerza de voluntad de una madre que siempre le enseñó a ser honesto y luchar contra las adversidades.
A los siete años queda completamente ciego y lo mandan a una escuela especializada. Allí aprende con facilidad a tocar el piano y a ejecutar los temas de Glenn Miller, Tommy Dorsey y Artie Shaw que escuchaba en las emisoras de radio. En el canto empieza a imitar a Nat King Cole, a quien admiraba.
Cuando tiene catorce años muere su madre. Decide recorrer ciudades de los Estados Unidos y progresivamente se va haciendo conocer en el mundo musical. También empieza a tener notoriedad en sus relaciones con mujeres y aborda el consumo de drogas.
En 1952 se radica en New York y graba discos para el sello Atlantic. Forma su propia orquesta, realiza giras, incluye al grupo vocal The Raeletts, abandona el estilo Nat Cole, compone sus propias canciones y el blues y el gospel cobran cada vez más importancia en sus realizaciones. Atlantic titula uno de sus álbumes: «The Genius of Ray Charles».
En 1960 acepta una oferta tentadora y se pasa al sello ABC Records. A sus éxitos anteriores («Hallelujah, I love her so», «What I say») se agregan ahora «Hit the road, Jack», «I can’t stop loving you», «You are my sunshine» y el incomparable «Georgia on my mind». Sus discos se venden por millones y se convierte en el cantante country más popular del país. A medida que Charles va narrando su historia, sus opiniones son más abundantes y cobran más importancia. Las páginas sucesivas se incrementan con comentarios sobre su timidez, sus mujeres, su apetito sexual, la adicción a la heroína, la infidelidad amorosa, la libertad de acción y de opinión, los embarazos no deseados, el aborto, el racismo, la segregación, la prepotencia policial, la venalidad de los jueces, los derechos humanos, la educación, los judíos, la Biblia y la política de los Estados Unidos.
También se refiere, naturalmente, a la música, la propia y la ajena. Declara que no está muy seguro «de que haya habido un gran progreso en el terreno de la música, pese a la invención de tantos instrumentos nuevos y pese a todos los cursos universitarios que se dan hoy en día».
Se muestra muy cáustico cuando «veo un montón de chavales que saben hacer ruido. Saben tocar sus ritmos facilones de rock and roll. Saben desgañitarse y buscarse un buen manager. Saben leer tres acordes y cómo llegar al estudio de grabación. Pero yo me pregunto: ¿saben llevar el tempo? ¿Son afinados al cantar?». Finalmente, deja un consejo: «Le tengo aprecio a la gente que estudia. Hay integrantes de mi orquesta que fueron a la universidad y tocan bien. Me parece bien que se enseñe música en algunas universidades. No veo nada de malo en ello. Pero os aseguro que lo que realmente hay que saber no se aprende en los libros. Sencillamente, no se encuentra ahí. Tienes que salir fuera para que te machaquen. Tienes que morder el polvo dos o tres veces. Entonces empezarás a comprender lo que es la música».
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