Opinión. El tono de la obra es casual y descuidado

Ella, de Nelson Flores, en el teatro del museo Torres García

El programa de mano contiene estas metáforas: «Los sueños de la memoria danzan sus imágenes. Ella, una-todas, espera para la pirueta total».

Pero no se trata de la mujer fatal: el autor se limita a decir que la mujer existe en nuestras vidas, bajo diversas manifestaciones; sin duda ha conseguido su propósito; pero era una información que muchos poseíamos antes de entrar a la sala (mejor dicho, el sótano) del Museo Torres García, de la Peatonal Sarandí.

El tono de la obra es casual y descuidado. No hay una frase significativa; menos aún las hay ingeniosas ni diálogo que pueda interesar. Lo que es peor, no hay nada que parezca llegar desde el alma o, por lo menos, con algo de temperatura. En algún momento cruzó por nuestra mente la idea de que «Ella» es una obra de encargo, para la actriz Susana Anselmi, a quien vimos brillar en «Las relaciones de Clara»; generalmente se escriben obras con varios personajes sucesivos para un solo actor, como «Ocho sentenciados», con Alec Guiness. Sea como fuere, «Ella» no le permite a Anselmi ningún lucimiento especial.

ELLA, de Nelson Flores, con Susana Anselmi y Héctor Spinelli. Escenografia y música de Alejandro Díaz y Gabriel Muguerza, vestuario de Marcelo de los Santos, dirección de Nelson Flores. En teatro del Museo Torres García, Peatonal Sarandí 863.

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