Opinión. Una obra viva, sólida y muy entretenida

El mundo de Másimo, una obra de Christian Zagía, en Espacioteatro

Aun antes de los diez minutos críticos, era evidente que estábamos ante una obra de teatro.

Las virtudes del autor aparecieron de inmediato: la primera y más inmediata, como en las dos obras anteriores, fue la claridad de la presentación. En cinco minutos el espectador fue suficientemente informado: el joven Másimo, el protagonista (Christian Zagía), que escribe o quiere escribir novelas para jóvenes, tiene una pierna dañada por un accidente y padece una madre distante y autoritaria que dedica sus mejores energías al tarot. Másimo sueña ser Maximus, invencible y seductor, bajo su capa de colores, de la Princesa Pop (Alejandra Hernández) pese al capitán Fear (Pablo Robles); no cuenta con más auxilio que el chambón Ausentis (Gerardo Rojas). Todos estos personajes de ensueño corresponden a personas reales: «Ausentis» es el padre de Másimo, que abandonó el hogar sin explicación, el capitán Fear es Gustavo, dueño de un bar y del amor de María, la Princesa Pop de la ficción.

El espectador asiste, divertido y sin un instante de tedio, a la interacción del mundo de los sueños (que es también un mundo real) con lo que llamamos la realidad. Por cierto, existen antecedentes de esta idea, desde el ilustre Don Quijote de la Mancha hasta James Thurber y el niño Nemo, que teatralizó en nuestro medio Marcel Sawchik; pero Zagía alcanza la originalidad, particularmente en el protagonista, moroso, desencantado y valiente, que nos llega a lo hondo. Hay además un trazado tan firme como rápido de los demás personajes, y todo suena a auténtico, a vida trasmutada en arte. La madre, desamorada, desordenada y fantasiosa; el padre, descolocado y experiente; el amigo, engreído y malévolo; María, indecisa y sentimental. Nada es un lugar común: todos los personajes y todas las situaciones parecen abiertos, exhiben la posibilidad del cambio, apuntan a la aventura de vivir, los diálogos son vivos y aún ingeniosos, con rasgos de humor originales.

Merece una mención especial Zagía como director. Acierta en todos los episodios y conduce a la perfección a sus muy buenos actores, cuyo nivel supera ampliamente la media; y es sencillamente magistral en las escenas de acción, especialmente arduas dada la cercanía del público con las tablas de Espacioteatro. Todos estos méritos componen una obra viva, sólida y muy entretenida.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje