Bent Hamer llega hoy a Uruguay
La visita del director y de Hanne Krogstadmo, representante de la Embajada de Noruega en Buenos Aires, se debe a la presentación de la Semana de Cine Noruego que comenzará el martes 10 en la misma sala. Ambos permanecerán en Montevideo hasta el domingo 8.
Ocurre que el cine noruego no llega a Uruguay por la distribución normal, y la única manera de acceder a una de las cinematografías escandinavas más interesantes es a través de emprendimientos como este. La organización es del Norsk Filminstitut, Cinemateca Uruguaya y la Embajada de Noruega en Buenos Aires.
Es así que desde el 10 al 23 de junio se podrá disfrutar de una muestra que reúne los largos y cortometrajes más premiados de la producción noruega en los años.
Bent Hamer (guionista, productor, director) está considerado como uno de los cineastas más interesantes y destacados de Noruega. Sus películas le han permitido obtener muchos premios en todo el mundo. Tanto «Eggs» como «Historias de cocina» (2003) ganaron el premio Amanda a la Mejor Película de Ficción. Historias de cocina ganó también el Premio de Distribución Europea de Cannes en 2003. Sus películas han sido exhibidas en salas de más de cuarenta países y han sido seleccionadas tres veces para el Festival de Cine de Cannes. Su último filme «Horten», se estrenó en Noruega el 26 de diciembre de 2007.
En «Cuentos de la cocina» se narra que durante la posguerra, un grupo de expertos en economía doméstica descubrió que la simple reorganización de las estaciones de la cocina, conforme a la idea de las cadenas de montaje, podría reportar enormes beneficios económicos a los hogares. O como lo expresó un anuncio sueco que publicitaba la cocina ideal: En vez de que una ama de casa tuviera que caminar lo equivalente a la distancia entre Suecia y el Congo durante un año de trabajo en la cocina, ahora sólo iba a tener que caminar hasta el norte de Italia para poder poner comida en la mesa.
Tras trazar un minucioso plano del comportamiento en la cocina del ama de casa sueca, los científicos del Instituto de Investigaciones de Hogar de Suecia, se sintieron con fuerzas para aventurarse más allá de sus fronteras geográficas y de género. A principios de la década de 1950, mandaron a dieciocho observadores a Landstad, Noruega, pueblo elegido a causa de su gran número de solteros, para que estudiaran las rutinas de cocina de estos varones.
El cine noruego tiene una historia centenaria, y la empresa más antigua del país, la Nordisk, es también la productora cinematográfica más antigua del mundo aún en actividad. Pero ha sido a partir de 2001 que la producción del país parece haber dado un salto a la vez cualitativo y cuantitativo, en particular a partir de una revisión de la política estatal de apoyo al cine, de la creación de un foro nacional para incrementar la producción, y del surgimiento de una nueva generación de cineastas formados en las escuelas de cine nacionales y extranjeras. Ha habido una política activa de incitación a escritores prestigiosos para que escriban directamente para el cine, y se ha impulsado a una nueva generación de autores. El abaratamiento de los costos de producción y difusión favorecidos por la generalización de las tecnologías ha sido otro factor a tener en cuenta.
Ha podido señalarse que el cine noruego (y más generalmente el cine nórdico ) con una insistencia en el paisaje, calidades de fotografía y buena música. Por supuesto, el paisaje nórdico es impresionante, y Grieg fue un maestro. Pero Noruega no es solamente eso, del mismo modo que Escandinavia en general no es solamente el drama burgués, el teatro de Ibsen y Strindberg, el cine de Bergman o el Dogma danés. Esos elementos forman parte de la tradición cultural del país, que no se agota empero en ellos.
La nueva generación ha podido recibir influencias tan diversas como el cuasi surrealismo del sueco Roy Anderson o el norteamericano David Lynch, y la producción se ha abierto también a una vertiente de género que incluye la comedia, el melodrama y el cine de acción, así como una creciente importancia del cine documental. De todo eso, al igual que una importante presencia de los cortometrajistas, hay en esta muestra que empezó su itinerario latinoamericano en La Habana el pasado mes de diciembre, y seguirá por festivales y archivos fílmicos del nuestro continente a lo largo de todo 2008 y parte del 2009, con el apoyo de las embajadas y consulados noruegos en los respectivos países.
Han pasado más de diez años desde que Cinemateca presentó una semana oficial de cine noruego que contó con el lujo adicional de la presencia de Liv Ullmann, actriz y directora que importa. Hoy ese cine tan nórdico vuelve a Uruguay, con una selección que reúne buena parte de los filmes de los últimos años que han merecido candidaturas o premios en festivales y muestras noruegas e internacionales. En varios sentidos implica un real descubrimiento.
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