EL GOALIAS ES UN ROBOT ARQUERO CAPAZ DE CONTENER TODOS LOS PENALES
En la ciudad de Stuttgart no se habla de otra cosa más que de la desastrosa actuación del portero local, Rafael Schäfer, que el sábado pasado encajó cuatro goles contra el Wolfsburgo en la primera división de la Bundesliga.
En la misma ciudad radica también, muy escondido hasta hace poco, el que quizá es el mejor arquero del mundo. Es un auténtico crack, que según algunos sería capaz de taparle uno de cada dos tiros penales al máximo goleador alemán de la primera división, el delantero Mario Gómez. Todo nació como una apuesta entre personajes prominentes que visitaban el llamado Ideenpark (Parque de las ideas), en la mencionada ciudad germana. Ahí se exhibía un modelo a escala de una cancha de fútbol que contaba con un portero automatizado. Ante los disparos hechos por los visitantes, el pequeño arquero, desarrollado por la Universidad de Stuttgart, mantuvo su meta incólume. Así, el ministro presidente de Baden Württemberg (Günther Oettinger), y el presidente del consorcio ThysenKrupp AG (Ekkehard G. Schulz), apostaron con los líderes del proyecto científico a que no podían realizar un prototipo en tamaño real, y que además fuese capaz de detener tiros hechos por un jugador profesional de balompié. Los técnicos de la Universidad de Stuttgart se dieron a la tarea de diseñar y construir el artefacto. Este reconoce la trayectoria del balón con ayuda de tres cámaras que rastrean el horizonte y captan hasta 55 imágenes por segundo. Esta velocidad es acorde al reto planteado. Se calcula que, para poder detener todos y cada uno de los disparos realizados por piernas expertas, la máquina cuenta con no más de 400 milisegundos. En ese minúsculo lapso debe reconocer la trayectoria del balón, determinar el punto de encuentro y desplazarse hacia él.
Esto significaba, entre otras cosas, que debían tomarse en cuenta algunas medidas de seguridad. El módulo principal de la máquina cuenta con un botón de emergencia a fin de detener al Goalias en caso de que algún intruso se atravesara en su camino y recibiera un impacto de graves consecuencias. También se reforzaron los topes laterales y se instaló un enrejado adicional, ante la eventualidad de que el portero cibernético no frenase y saliese disparado hacia los sitios destinados a los espectadores.
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) midió el archo: 7,32 metros de ancho por 2,44 metros de alto. El duelo entre la máquina y sus rivales humanos se llevó a cabo el pasado 5 de mayo. El robot, bautizado como Goalias, se enfrentó a los futbolistas Marko Kovac y Michelle-Claudio Rizzi, del Stuttgarter Kickers. Estos dispararon una serie de penales a la distancia reglamentaria de once metros de la portería.
Todo iba de maravilla, hasta que un tiro con efecto logró vencer a Goalias. Cundió la inquietud entre los padres del portero cibernético, pero no por mucho tiempo. Tras cálculos apresurados y unos cuantos ajustes, el artefacto volvió a los niveles esperados y detuvo todos los obuses de Kovac y Rizzi.
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