Conferencia. El músico uruguayo disertará esta noche sobre un tema de su especialidad

Federico Britos: el idioma del Jazz

La charla será ilustrada con un video que Britos trajo desde Estados Unidos y con demostraciones musicales que el propio violinista ejemplificará con la colaboración de otros colegas.

Se ha comentado con holgura su talento, la capacidad de trabajo, su producción como compositor y su fenomenal versatilidad para abordar géneros disímiles como el tango, el jazz, el candombe, los ritmos tropicales y la música culta.

Quiero recordar al respecto una nota que Britos escribió en estas páginas hace casi once años. En aquel entonces LA REPUBLICA editaba un suplemento que se llamó «La lectura de los domingos» y que el 2 de noviembre de 1997 amaneció en sus páginas centrales con un extenso artículo titulado «El barroco, Vivaldi y el jazz».

El mismo contenía un análisis de la música de los siglos XVII y XVIII, deteniéndose en célebres compositores como Corelli, Albinoni, Jean-Marie Leclair, Antonio Vivaldi, Friedrich Haendel y Johann Sebastian Bach.

Pero lo más original era la idea con la que Britos relacionaba su música con el jazz, mencionando la improvisación y el virtuosismo individual de los violinistas (Paganini por un lado, Joe Venuti por otro), las tonalidades modulantes en las sinfonías italianas, que aparecen ­con otras formas­ en las grandes bandas de jazz de los años treinta, la contraposición entre las secciones instrumentales de un concierto y la polifonía del estilo «dixieland», y el despliegue de invención melódica de aquellos compositores y su paralelismo con figuras como Gershwin, Cole Porter o Duke Ellington. Al referirse a los elementos de la música de jazz, Britos escribió: «El jazz se distingue de la música europea por varios elementos importantes: 1) Por su especial relación con el tiempo, que podríamos llamar Swing. 2) Por una espontaneidad y vitalidad de la producción musical donde la improvisación, la libertad, juega un papel primordial. 3) Por la formación del sonido, por el fraseo, en los que se refleja la individualidad del músico de jazz».

Más adelante el estudioso uruguayo desarrollaba cada uno de esos tres puntos.

El Swing «parece estar en el movimiento rítmico que debes sentir internamente, a partir del cual colocas una nota en un lugar en el justo momento que tienes que tocarla».

En cuanto a las improvisaciones, «el solista subraya su calidez, muestra su inspiración y hace gala de su técnica. (…) Si la música que se toca es auténtica, un músico de jazz es a la vez intérprete, improvisador y compositor».

Y en la formación del sonido, «al músico de jazz no le interesa, en principio, adaptarse a una idea sonora generalmente comprometedora. El jazzista posee su propio sonido, es suyo, y no lo cambia por el de los otros. Los criterios para ese sonido son, no tanto estéticos como expresivos y emocionales».

Algo de todo esto y mucho más se podrá aprender y disfrutar con la disertación de este maestro, esta noche en la sede de Audem. Su erudición en el tema, su experiencia a lo largo de medio siglo, su brillante transitar a través del jazz y otros géneros musicales, unidos a su distinguida bonhomía y cordialidad, pronostican una velada pedagógica inolvidable.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje