Vitus: Los niños prodigio están de moda en el cine
No resulta fácil acceder a una filmografía que no esté dentro del standard de las multinacionales. Apenas llegan títulos de España, Francia e Italia que logran una débil inserción entre decenas de copias del «Hombre Araña», «Indiana Jones», «Meteoro» y otros productos de la industria cinematográfica estadounidense.
Por eso, cuando llega un filme suizo impresiona como una rareza atípica (al igual que «Caramel», la producción franco-libanesa) que vale la pena atender aunque sólo sea por la curiosidad de saber qué es lo que está pasando en otros espacios de cultura ajenos al «starsystem». En este caso sin embargo la anécdota guarda algunos puntos de contacto con un filme como el de «Mi nombre es August Rush», con alguna candidatura al Oscar y de reciente estreno en nuestro país. Nuevamente la imagen de un niño prodigio copa la escena para enfrentar al mundo de los adultos gracias a su talento natural e inteligencia fuera de lo común. Parece que resulta un tema de amplia convocatoria ya que en su país este largometraje dirigido por Fredi M. Murer obtuvo el Premio a la Mejor Película 2007 a la vez que conquistó el lauro a Mejor Largometraje en el Festival de Estrasburgo y el correspondiente Premio del Público. Obviamente, resulta un tema atractivo y en esta oportunidad el genio preadolescente guarda un mayor grado de sofisticación ya que también aparece como maestro de ajedrez, piloto de avionetas, mago de las finanzas y precoz seductor de mujeres. En definitiva, resultan componentes de una posible fórmula como para lograr un razonable impacto en el auditorio. No es lo que uno podría llamar una gran película pero califica como pasatiempo atendible que tiene a favor la inmensa presencia de Bruno Ganz en el papel del abuelo del pequeño protagonista. (Cada vez que Ganz aparece en escena la película «levanta» y recaptura al espectador. Es que el emblemático actor de «Alas del deseo» y «El amigo americano» conserva intacta su magia histriónica y un carisma fuera de serie). Más allá de lo señalado, el filme logra captar el interés de la platea sin mayores complicaciones para redondear una suerte de fábula urbana, agridulce y por supuesto con el correspondiente final «arriba» como para que el público salga satisfecho de la sala.
Como dato anecdótico podría subrayarse que Teo Gheorgiu, el chico protagonista (en el papel de Vitus a los doce años), es realmente un consumado pianista que ha dado conciertos de piano en diversos puntos de Europa. Asimismo, habla perfectamente cuatro idiomas y, al parecer, es una especie de adelantado matemático. Hay veces en que la realidad se empeña en superar a la ficción.
Vitus (Suiza; 2007). Dirigida por Fredi M. Mujer. Producción: Christian Davi, Christof Neracher y FRedi M. Mujer. Producción ejecutiva: Inés Zurbuchen. Director de fotografía: Pío Corradi. Edición: Myriam Fluir. Sonido: Patrick Storck. Música: Mario Beretta. Con Bruno Ganz, Frabrizio Borsani, Teo Gheorgiu, Julika Jenkins, Urs Jucker, Kristina Lykowa, Tanara Scarpellini y Eleni Haupt.
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