Los síntomas de un mal doloroso
La artritis afecta más frecuentemente las muñecas, los dedos de las manos, las rodillas, los pies y tobillos. Luego comienzan los dolores articulares. Cuando las articulaciones no se utilizan por un tiempo, suelen tornarse calientes, sensibles y rígidas. Después se inflaman y los dolores afectan las rodillas, los codos, los dedos de las manos y los pies, los tobillos y el cuello.
La enfermedad comienza de manera gradual con estos síntomas: fatiga, rigidez matutina (que dura por más de una hora), dolores musculares generalizados, pérdida del apetito y debilidad.
En los casos más severos, la artritis disminuye la expectativa de vida del paciente en unos 10 o 15 años. En nuestro país hay 35.000 personas enfermas, afectadas en su etapa más productiva, entre los 35 y los 60 años.
Si el diagnóstico es precoz y se detecta durante los tres primeros años, con un tratamiento adecuado, se puede evitar el deterioro físico de la persona, así como las pérdidas de ingresos del paciente y su entorno familiar.
En promedio, un paciente con artritis sufre un 20% de disminución en su capacidad laboral. La mayoría tiene que cambiar de trabajo.
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