La foca ártica que quería calor
En las playas de Tenerife, España apareció una foca que nadó cientos de kilómetros para llegar. Era una foca de casco (Cystophora cristata), un raro ejemplar de nueve meses de edad, que vive en las frías costas del Artico. La pequeña foca, llamada Sahara, fue rescatada en la costa de Marruecos y transportada por aire, mar y tierra, de regreso a su hábitat natural. Pero la foca Sahara volvió a nadar miles de kilómetros de vuelta a España. Según los expertos la «brújula interna» del animal dejó de funcionar. Las focas de casco son especies migratorias y ocasionalmente suelen visitar Europa, pero siempre regresan al Artico para la temporada de reproducción. Cuando fue rescatada la primera vez estaba desnutrida y había perdido todo su pelaje. Los veterinarios de Loro Parque, un parque temático y centro marino local, la cuidaron y nutrieron durante 4 meses, luego fue enviarla a Inglaterra para someterla a un examen completo de salud, y se le diagnosticó hipotiroidismo, un trastorno provocado cuando la glándula tiroides no produce suficientes hormonas, vitales para el crecimiento y el metabolismo.
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