Neurodegeneración. Complicaciones cerebrales

LOS EDULCORANTES SALEN PEOR PARADOS QUE EL AZUCAR EN PERJUICIOS A LA SALUD

El estudio encontró que altas dosis del edulcorante puede provocar neurodegeneración. Previamente, incluso, se había determinado que el consumo de aspartamo puede causar disturbios neurológicos y de comportamiento en individuos sensibles.

Específicamente, la investigación da cuenta de cierto número de cambios directos e indirectos que ocurren en su cerebro como resultado del altos niveles de consumo de aspartamo, incluyendo perturbaciones:

– En el metabolismo de los aminoácidos.

– La estructura y el metabolismo de las proteínas.

– La integridad de los ácidos nucléicos.

– La función neuronal.

– El balance endocrino.

Además, la interrupción del consumo de aspartamo, es decir la abstinencia luego hábito de uso prolongado, «enciende» los nervios, lo que puede conducir indirectamente a un alto índice de despolarización de las neuronas.

El aspartamo (E-951) ­uno de los edulcorantes más utilizados del mundo­ vuelve también al primer plano de la actualidad a raíz de un reciente estudio de la Fundación Ramazzini para la Investigación y Prevención del Cáncer que acaba de publicarse en Enviromental Health Perpspectives según el cual, un consumo excesivo del mismo podría contribuir a la aparición de linfomas y leucemia, especialmente entre los más jóvenes.

Aún no ha habido reacción por parte de la FDA o los responsables europeos -que siempre han negado esa relación- pero el Center for Science in the Public Interest ­importante organización sin ánimo de lucro destinada al control de la alimentación y los aditivos en Estados Unidos­ ha pasado el aspartamo de la categoría de Usese con precaución a la de «Debe evitarse».

El aspartamo es hoy, tras la sacarina, el segundo edulcorante artificial más usado en el mundo -sólo en Estados Unidos se consumen más de 8.000 toneladas al año- aunque en términos de consumo mundial representa el 62% del mercado.

Según estimó en 2005 el Centro de Información sobre el Aspartamo lo consumen habitualmente más de 200 millones de personas. De hecho se encuentra en ¡más de 6.000 productos! incluyendo bebidas no alcohólicas carbónicas, chocolates, chicles, caramelos, postres, yogures y productos farmacéuticos como los jarabes para la tos sin azúcar. Aunque su importancia viene dada sobre todo por su presencia en las denominadas bebidas light.

Pese a estas crecientes objeciones, ni la autoridad europea para la salud alimentaria (EFSA), ni la agencia norteamericana para la alimentación y los fármacos (FDA) han cambiado sus instructivos en relación a la seguridad del ingrediente o advertencias de consumo.

Para muchos con eso es suficiente. Las empresas que lo usan, ante cualquier cuestionamiento sobre su seguridad, se refugian en lo obvio: «El E-951 está aprobado por las autoridades competentes ante quienes ha demostrado su seguridad».

Y, sin embargo, ex funcionarios de la propia FDA -el primer organismo que dio su aprobación-, organizaciones de consumidores, médicos e investigadores independientes lo relacionan desde hace años con gran número de síntomas y patologías considerándolo un neurotóxico capaz de provocar cuando se ingiere o acumula en cantidades importantes comportamientos agresivos, desorientación, hiperactividad, entumecimiento de las extremidades, excitabilidad, pérdida de memoria, debilitamiento de la vista con pérdida de la percepción de profundidad, disfunciones hepáticas, oscilaciones severas de humor, degeneración neurológica y cáncer.

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