En buena compañía. En este trabajo participa la estrella pop Justin Timberlake

Madonna lanzará "Hard candy", su último disco, esta semana

El disco saldrá el próximo martes en América del Norte, al día siguiente de hacerlo en el resto del mundo. Su título (literalmente «Caramelo duro») fue elegido para expresar una «mezcla entre dureza y dulzura», según un comunicado oficial.

¿Azar o guiño? Indirectamente, este oxímoron ilustra también las dos facetas de Madonna: un olfato innegable por el lado dulzura, un talento de mujer de negocios fuera de lo común por el lado dureza.

En este undécimo álbum en estudio, la artista norteamericana, que cumple 50 años el 16 de agosto, muestra una vez más su capacidad para adaptarse a los tiempos que corren y para estar bien rodeada.

Después de contar con el británico Stuart Price en su álbum anterior, el neodisco «Confessions on a dance floor» (2005), recurre ahora a los norteamericanos Justin Timberlake, Timbaland y Pharrell Williams de los Neptunes para la escritura y producción de las doce composiciones.

Los tres son punteros en materia de músicas urbanas, hip hop y rythm and blues. Como productores (encargados de la factura sonora de un disco), Timbaland y Pharrell Williams han creado en sus trabajos anteriores una de las estéticas sonoras más destacables de los últimos años. «Hard candy» es un álbum sin sorpresas. Las canciones no están particularmente bien escritas pero, en cambio, son muy eficaces, la producción es notable y, desde el punto de vista del envoltorio sonoro, muy actuales y marcadas por el sello Timbaland/Neptunes.

Madonna ha confiado la realización del clip del single «4 minutes» a los franceses Jonas & François, que han dado la vuelta al mundo con el clip «Dance», del dúo electro Justice.

El cálculo es astuto por parte de la «Material Girl», que se muestra en plan de boxeadora sado­masoquista en la carátula. Además de la enorme base de fans de que dispone gracias a sus éxitos anteriores, este anclaje en la época puede seducir a los oídos jóvenes ávidos de músicas urbanas. Y ampliar así su público en la gira correspondiente, que sus conciertos son ahora más lucrativos que la venta de sus discos.

Warner espera que «Hard candy» se venda tanto como «Confessions…» (más de ocho millones y medio en todo el mundo), a pesar de un mercado siniestrado.

Los siguientes discos de Madonna, grabados en estudio, se editarán por cuenta del gigante de los conciertos Live Nation. Ambos anunciaron en octubre pasado la firma de un contrato sobre todas las actividades artísticas de la estrella (discos, conciertos, imagen).

Live Nation puede convertirse en un actor de peso de una industria musical en plena mutación y ha firmado contratos similares con U2 (que excluye sus discos) y con Jay-Z. Esta empresa organizaba las giras de Madonna y debía guardarla para evitar que se fuera con su competidora AEG. Porque Live Nation, que posee lugares de espectáculo en todo el mundo, necesita estrellas para venderlas, lo cual le permitió sin duda a Madonna negociar a tope este contrato estimado en ciento veinte millones de dólares en diez años.

Warner, por su parte, seguirá explotando el suculento «back catalogue» de Madonna (sus álbumes anteriores), que aún le debe grandes éxitos Para su álbum, la cantante ha previsto tres miniconciertos reservados a un público cuidadosamente seleccionado: el 30 de abril en Nueva York, el 6 de mayo en el Olimpia de París y el 11 en Londres.

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