LA MEMORIA URBANA
Las ciudades poseen siempre la intrínseca cualidad de ser un perpetuo fragmento de memoria, que atesora múltiples imágenes, recuerdos y reminiscencias, de tiempos pasados que casi siempre se proyectan al horizonte del presente.
Esa suerte de identidad visible y a la vez oculta- constituye la materia esencial del patrimonio urbano, fuertemente jaqueado por el progreso, pero también por la inexorable decadencia.
Montevideo ciudad cosmopolita por antonomasia- es un buen ejemplo de una mutabilidad marcada por los casi siempre turbulentos avatares de la historia, los grandes triunfos y los abrumadores fracasos colectivos.
Nuestra capital fue, en efecto, siempre una protagonista vertebral de esa cambiante temporalidad, signada por períodos de bonanza y de crisis, por memorables celebraciones pero también por terribles tragedias que desgarraron al tejido social.
En «El tren fantasma», el investigador Alejandro Michelena rescata nuevamente múltiples dimensiones humanas, sociales y materiales de este pequeño y a la vez inmenso calidoscopio espacial y temporal.
Avezando pesquisante de nuestro pasado, Michelena se interna en la compleja geografía ciudadana, para evocar la historia de emblemáticos edificios, como el enigmático pero majestuoso Palacio Salvo y el hoy redivivo Teatro Solís.
Esa aventura, de aliento siempre fascinante, traslada la pluma del autor también a clásicos paseos montevideanos, las lápidas con historia, los tradicionales bares y a la populosa feria de Tristán Narvaja.
Este intenso periplo de descubrimiento y redescubrimiento, aterriza también en numerosos barrios y algunos reservados ámbito de la cultura, que solían congregar a la elite de la intelectualidad montevideana.
Esta obra, que está presentada en capítulos que pueden leerse independientemente, registra también arraigadas costumbres y algunos utópicos y malogrados proyectos, cuyo recuerdo descansa en el perdurable nicho de la memoria colectiva.
(Edición del Caballo Perdido)
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