Juan Gelman reivindicó la verdad y la justicia al recibir el Cervantes
Juan Gelman, nacido en 1930, recibió ayer el premio en el paraninfo de la universidad y de manos del rey Juan Carlos, de España, y en presencia de la reina Sofía, el presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, una multiplicidad de académicos y otras personalidades, entre ellos el cantautor andaluz Joaquín Sabina, quien ha escrito un texto dedicado al poeta.
En la ceremonia, el escritor de 77 años de edad, que permaneció exiliado durante la dictadura que asoló a la nación argentina entre los años 1976 y1983, pidió que se lleve ante la Justicia a los responsables de los asesinatos y de los más de treinta mil desaparecidos en ese oscuro período histórico. Revivió además el sufrimiento del exilio, recordó también a las víctimas de este mundo y tributó homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra así como a los escritores místicos españoles, en un emotivo discurso.
«Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria» y consideran «que hay que mirar adelante», dijo Gelman tras recordar a los treinta mil desaparecidos de la dictadura argentina. «Están muy equivocados: las heridas no están aún cerradas, su único tratamiento es la verdad y luego la justicia; sólo así es posible el olvido verdadero», reclamó ante un foro en el que se encontraba su esposa y sus cuatro nietos, entre ellos Macarena, secuestrada y dada en adopción durante las dictaduras en el Río de la Plata. El hijo y la nuera de Gelman, embarazada, fueron secuestrados por las fuerza represoras durante la dictadura. La niña que nació fue dada en adopción a una familia en Uruguay. El cuerpo de su hijo apareció y la nuera de Gelman sigue desaparecida. «La nuestra es la verdad del sufrimiento; la de los asesinos es la cobardía del silencio», sentenció. Gelman, que definió la palabra desaparecido como «secuestro, tortura, asesinato y desaparición de los restos», revivió el sufrimiento del exilio y los «manantiales de consuelo» que le «abría» El ingenioso Don Quijote de La Mancha. «Ahí está la poesía, de pie, contra la muerte», reivindicó este «gran escritor argentino, enamorado de la palabra y con un vigor incomparable para luchar contra la adversidad», en palabras del rey Juan Carlos.
Gelman, que tuvo palabras para las víctimas de «este mal mundo que tenemos» afectadas por el hambre, la guerra y la pobreza, alabó la postura de España contra la guerra en Irak y la adopción de la ley de Memoria Histórica para reparar a las víctimas de la Guerra Civil Española y el franquismo (1936-1975).
En el plano poético ensalzó la obra de Cervantes y reivindicó la creación de palabras, que defendía el autor del Quijote y él practica porque eso «es enriquecer la lengua». «Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía», afirmó.
Recordó además la «compañía» que le prodigaron los autores místicos españoles del Siglo de Oro, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz durante el exilio, al mencionar «la presencia ausente de lo amado: Dios para ellos; el país del que fui expulsado, para mí». «Yo ‘moría muchas veces’, y más con cada noticia de cada compañero muerto o desaparecido», recordó, parafraseando a los místicos.
La poesía «está de pie contra la muerte» en «estos tiempos mezquinos y de penuria», afirmó Gelman en un discurso en el que defendió «limpiar el pasado» reivindicando para esto a la memoria, a la verdad y la justicia frente al olvido.
«Los rostros de los seres amados y que fueron desaparecidos por los uniformados pesan en el interior de cada familiar, amigo y compañero de trabajo», dijo al rechazar a quienes abogan por borrar la memoria y olvidar el pasado.
Puntualizó que la palabra desaparecido es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto.
«Dicen que no hay que remover el pasado ni tener ojos en la nuca ni abrir viejas heridas, pero están equivocados. Las heridas aún no están cerradas, laten como cáncer sin sosiego y el único tratamiento es la verdad y luego la justicia. Sólo así será posible el olvido verdadero», sentenció.
«Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro cono Sur», insistió.
También recordó que hoy muere un niño menor de cinco años de edad cada tres segundos y medio por enfermedades curables, hambre y pobreza y mencionó a los doscientos mil civiles fallecidos en Hiroshima por causa de las bombas atómicas lanzadas desde el aire por los Estados Unidos, y a los centenares de miles de asesinados en Irak.
El rey y el ministro
Gelman «simboliza la resistencia frente a la adversidad, el triunfo de la imaginación como arma frente al infortunio», así lo definió el ministro de Cultura español, César Antonio Molina. El jerarca destacó el «humanismo libre de prejuicios» de este «destacado representante de la más contemporánea poesía hispanoamericana», «ansioso por romper el discurso hasta entonces vigente» en su época. «El magisterio de don Juan Gelman resulta evidente tanto en su palabra como en su lucha personal», dijo en tono de alabanza el rey Juan Carlos, que proclamó su «admiración y respeto» por el poeta y le dedicó una «afectuosa felicitación» de él y la reina. Gelman echa «hasta un pulso contra los valores normativos del idioma» y «en esta dialéctica, nuestra lengua ha salido siempre enriquecida», aseguró el monarca, que recordó cómo España fue una «escala de acogida en su doloroso exilio».
MACARENA CONVERSO CON EL REY ESPAÑOL
El rey, que portaba el bastón de mando de la ciudad de Alcalá, se dirigió personalmente a Macarena. La joven, de 31 años, hija de Marcelo Gelman, hijo del poeta, asesinado en Buenos Aires en 1976, y de María Claudia García, desaparecida desde entonces tras su secuestro. El cantante Joaquín Sabina estuvo entre los asistentes a la ceremonia en la que Gelman recibió el Premio Cervantes.
CONDECORACI0N Y FOTOGRAFIA
El rey Juan Carlos colgó del cuello de Gelman la medalla honorífica del Premio Cervantes y reiterando una antigua tradición, el poeta se fotografió con los reyes de España, su esposa y sus nietos al término de la ceremonia en el patio de la Universidad de Alcalá de Henares, cerca de Madrid.
Gelman, vestido con un elegante chaqué y corbata gris, posó en el patio renacentista de la universidad junto con su esposa, Mara La Madrid, el rey Juan Carlos y la reina Sofía, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y su esposa, Sonsoles, y el ministro de Cultura español César Antonio Molina.
Detrás se colocaron sus cuatro nietos, Macarena, Jorge, Andrea e Iván, y Paola, hija de Mara La Madrid, quienes conversaron animadamente con los reyes al finalizar la ceremonia.
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